El Cordobazo de 1969: Un Evento Clave en la Historia Argentina y sus Interpretaciones Actuales
Fuente original: La Izquierda Diario (extraído automáticamente vía RSS)
El 29 de mayo de 1969, la ciudad de Córdoba, Argentina, fue escenario de un levantamiento cívico-sindical-estudiantil que desafió el gobierno del General Juan Carlos Onganía. Este evento, conocido como el Cordobazo, fue impulsado por la Central General del Trabajo (CGT) de Córdoba mediante un paro general de 36 horas con movilización, al cual se unió el movimiento estudiantil, y se originó en respuesta a medidas económicas como las quitas zonales y la eliminación del 'sábado inglés', así como al cierre de comedores universitarios. La conmemoración de este suceso subraya su complejidad y la continuidad de diversas interpretaciones sobre su significado histórico y sus resonancias en el presente.
El Cordobazo se manifestó como una acción política coordinada entre la clase obrera, los estudiantes y diversos sectores populares, transformándose en lo que se ha caracterizado como una semi-insurrección espontánea. Este acontecimiento marcó el inicio de una fase de movilización obrera en Argentina, desestabilizando el proyecto político de la dictadura de Onganía y trascendiendo las representaciones sindicales tradicionales al fomentar la confianza en la acción directa de base.
La distinción de este suceso como una 'semi-insurrección' reside en la ausencia de una planificación militar exhaustiva o una dirección política con una estrategia definida para la toma del poder estatal, elementos que, en ciertas corrientes de pensamiento, son inherentes a una 'insurrección como arte'. A pesar de la considerable iniciativa y capacidad de resistencia demostrada por trabajadores y estudiantes cordobeses, quienes establecieron barricadas y controlaron más de cien calles, logrando el repliegue policial inicial, la falta de una preparación militarizada facilitó la recuperación del control de la ciudad por parte del Tercer Cuerpo de Ejército.
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Análisis Histórico y Contexto de la Protesta
La referencia a un 'Cordobazo del siglo XXI' emerge como una hipótesis estratégica que plantea el cuestionamiento del orden establecido y la disputa por el espacio público. Esta perspectiva, señalada por figuras como Myriam Bregman, invita a una revisión de la historiografía del evento. Mónica Gordillo, en sus análisis, ha destacado la excepcionalidad del Cordobazo como acontecimiento, interpretándolo como el resultado de una trama de elementos políticos que contribuyeron a la 'construcción colectiva de una representación de injusticia'.
Gordillo señala que la respuesta colectiva en Córdoba se fundamentó en tradiciones de lucha obrera y sindical preexistentes, no solo a nivel local, sino también influenciada por procesos internacionales como la Revolución Cubana, que generó imaginarios de emancipación. Aunque el contexto de la lucha de clases actual difiere de la década de 1960, marcada por movimientos de liberación anticolonial y el Mayo Francés, la dinámica política contemporánea se inserta en un escenario global influenciado por tensiones geopolíticas como los conflictos en Medio Oriente, los desafíos al trumpismo, y fenómenos sociales como el antimilitarismo juvenil en Europa y la solidaridad obrero-estudiantil con la población palestina, así como movilizaciones en la región andina boliviana. Estos elementos son considerados en algunos análisis como componentes de la lucha de clases actual.
Un segundo aspecto relevante, según el análisis histórico, es que la política del Onganiato, al clausurar partidos políticos, suspender convenios colectivos e intervenir universidades, limitó las vías institucionales de negociación. Esto impulsó la búsqueda de canales alternativos para la expresión de reclamos, incluyendo la acción callejera y formas de organización distintas. Si bien el gobierno de Javier Milei no ha implementado el mismo grado de intervención, ha ejercido un poder que, según algunos analistas, presenta ecos bonapartistas. Esto se ha manifestado en vetos o desaprobaciones de leyes, la búsqueda de apoyos legislativos, y la implementación de protocolos que han sido interpretados como restricciones a la libertad de expresión y manifestación. Estos factores, según ciertas perspectivas, han reforzado la percepción de que el espacio público es un escenario clave para la oposición a sus políticas. Durante su administración, se ha observado una acentuación de las desigualdades sociales preexistentes, y una adhesión a políticas de ajuste social y reducción del gasto público, en línea con propuestas de figuras liberales históricas.
El Rol de las Representaciones Sindicales y Políticas
En los años previos al Cordobazo, la asunción del General Juan Carlos Onganía en 1966 no generó una oposición de las cúpulas sindicales. Por el contrario, dirigentes optaron por un acercamiento, como lo simboliza la conocida frase del líder de la CGT, Augusto Timoteo Vandor:
“Estamos ante una esperanza: hacemos votos para que se transforme en realidad”. Sin embargo, en contraste con esta postura, existía una resistencia de base en fábricas y lugares de trabajo. Décadas después, en el contexto actual de destrucción de empleo, algunos críticos señalan que la cúpula de la CGT, tras la aprobación de la reforma laboral, ha sido percibida como un obstáculo para la expresión de la protesta social. Se argumenta que su estrategia se enfoca en asegurar la gobernabilidad y en la expectativa de un cambio electoral en 2027.
A este panorama se suma el rol del peronismo político que, según la perspectiva de Fernando Rosso, ha trasladado su accionar del espacio público al ámbito institucional. Rosso ha planteado que, si bien se realizan denuncias y solicitudes de interpelaciones, en momentos clave para garantizar la gobernabilidad, predominan acciones como el voto, la abstención o el silencio. Estos factores, según observadores, han profundizado la crisis de representación del peronismo en relación con la clase trabajadora y la ausencia de un proyecto de desarrollo nacional soberano, lo que se une a una falta de soluciones visibles para la crisis de representación política en el ámbito burgués.
La recuperación histórica del concepto de 'injusticias' construidas y no resueltas, según Gordillo, es interpretada como un desafío de clase dirigido a los trabajadores y sectores populares. El gobierno actual, en sus discursos, ha empleado una retórica que ha sido percibida como un ataque a diversos sectores, incluyendo periodistas, la comunidad artística y jubilados, argumentando que estos 'no saben lo que es trabajar'. Estas afirmaciones coinciden con la precariedad que afecta al sistema de salud y a la educación, derechos sociales reconocidos. Los trabajadores de estos sectores enfrentan el congelamiento presupuestario, el desabastecimiento de insumos y la falta de acceso a tratamientos, mientras los docentes asumen una sobrecarga laboral.
La resistencia social en los últimos años ha contribuido a la construcción de un sentido público de luchas colectivas. El agravamiento de la situación económica alimenta un significativo rechazo social hacia el gobierno. Según análisis basados en encuestas y observaciones, el apoyo a figuras políticas específicas se ha presentado como un reflejo de una politización extendida.
Este aniversario del Cordobazo impulsa la reflexión sobre estrategias para modificar la situación de los trabajadores y sectores populares, incluyendo la propuesta de conformar un nuevo movimiento histórico o un partido de la clase trabajadora, elemento que algunos análisis identifican como ausente en las jornadas de mayo de 1969. Este análisis subraya la necesidad de organización para enfrentar a los partidos que, según esta perspectiva, defienden el orden actual, con el objetivo de avanzar más allá de la defensiva.
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