Adjudicación del Diseño para la Reforma de la Real Casa de Correos en Madrid Genera Debate Profesional
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La Comunidad de Madrid ha adjudicado el diseño para la reforma de su sede en la Real Casa de Correos, ubicada en la Puerta del Sol, a la interiorista Alejandra Pombo por un valor de 59.377 euros, IVA incluido. Este procedimiento, gestionado bajo la figura de “actuación artística única”, ha suscitado diversas cuestiones en el ámbito profesional de la arquitectura y el urbanismo, particularmente debido a que el edificio está clasificado como Bien de Interés Cultural (BIC). Los detalles de esta licitación fueron publicados el 7 de agosto.
Contexto de la Adjudicación y la Perspectiva Profesional
La adjudicación del proyecto de diseño para la reforma de la Real Casa de Correos ha sido objeto de análisis por parte de profesionales del sector. Mariano González, arquitecto colegiado en Asturias, ha expresado sus observaciones sobre el expediente. La licitación de esta fase de los trabajos en la sede autonómica ya había sido mencionada previamente en relación con la adquisición de un ático de 485 metros cuadrados con 199 metros cuadrados de terraza en el distrito de Chamberí. Según el Ejecutivo regional, este inmueble, actualmente en proceso de venta a través de Planifica Madrid, estaba previsto para albergar reuniones durante el periodo de reforma, si bien no contaba con las autorizaciones necesarias para dicho uso.
Profesionales consultados coinciden en señalar la naturaleza particular de otorgar una intervención en un espacio emblemático como el de la Puerta del Sol, especialmente en un edificio protegido con la categoría de Bien de Interés Cultural (BIC), a una arquitecta de interiores. El procedimiento se llevó a cabo sin publicidad ni libre concurrencia, con la adjudicación del proyecto a Alejandra Pombo, a través de su empresa Pombo Estudio SL.
Alejandra Pombo es graduada en Arquitectura de Interiores por la Universidad Politécnica de Madrid. Las observaciones de los expertos se han centrado en la estructura del proyecto y el perfil formativo asociado a la dirección de una intervención de esta índole en un edificio BIC, en lugar de evaluar su trayectoria profesional específica. Algunos profesionales han señalado que la formación de Pombo es aceptable para interiorismo, mientras que otros la consideran insuficiente para un proyecto de esta magnitud en un BIC.
Cuestionamientos sobre el Procedimiento y la Cualificación Profesional
La arquitecta y urbanista Elena Sarabia indica que el contrato y los pliegos contienen elementos cuyo diseño, en un inmueble de alto nivel de protección, excede las competencias habituales de una decoradora de interiores. Argumenta que cualquier intervención en la fachada de un edificio de estas características puede implicar afecciones a la estructura, lo que, según la normativa, requeriría la intervención de un arquitecto. Desde su perspectiva, el procedimiento podría considerarse particular, dado que la adjudicación no debería depender de la posterior incorporación de un arquitecto cualificado al equipo, sino que esta figura debería estar definida desde el inicio para liderar el diseño y la ejecución.
Sarabia subraya que un proyecto de decoración o interiorismo en un edificio con la categoría BIC solo permitiría cambios de mobiliario y pintura, excluyendo modificaciones en elementos estructurales o molduras. Asimismo, destaca las exigencias de la Comisión Local de Patrimonio Histórico, dependiente de la Consejería de Cultura, por la que deberá pasar el diseño de Pombo. La arquitecta enfatiza la necesidad de un conocimiento técnico profundo para cumplir con los requisitos de homogeneidad, detallar materiales, estado del inmueble y plan de mantenimiento.
En un BIC con categoría de monumento, cualquier reforma del interior requiere informe positivo de Patrimonio, hasta mover un enchufe. Deberían ser ejemplares y adjudicar a una persona con la titulación pertinente, capaz de explicar la obra exacta
— Lucía Bentué, Arquitecta y miembro del grupo de representantes Nexo COAM
Lucía Bentué, arquitecta y miembro del grupo de representantes Nexo en el Colegio de Arquitectos de Madrid (COAM), refuerza la importancia de la titulación pertinente para este tipo de proyectos en edificios monumentales. Sugiere que, si bien un interiorista podría incorporarse al equipo, el contrato principal debería recaer en un arquitecto con experiencia en rehabilitación y espacios representativos.
La Figura de la “Actuación Artística Única”
Uno de los puntos centrales del debate es el uso de la figura de “actuación artística única” en el pliego técnico, una disposición de la Ley de Contratos del Sector Público que permite contratos negociados sin publicidad y sin libre concurrencia, y que no siempre requiere que el adjudicatario principal sea un estudio de arquitectura. La arquitecta Berta Gámez considera que el recurso a esta fórmula en este caso es un uso atípico de una norma diseñada para obras de arte singulares, no para reformas de carácter más convencional. Argumenta que la figura se aplica a personas o estudios de reconocida trayectoria artística. Mariano González incide en que el proyecto parece priorizar el interiorismo sobre la arquitectura, lo que describe como un proceso poco habitual y con un rigor cuestionado. Un arquitecto madrileño con experiencia en bienes protegidos, que prefirió mantener su identidad reservada, apunta que si bien se puede contratar a alguien que no sea arquitecto exigiendo que cuente con uno en el equipo, esta opción suele reservarse para obras de artistas específicos que afectan a edificios protegidos, lo cual no se especificaría en este caso. Este mismo profesional describió el proyecto como redactado de forma mejorable y señaló la ausencia de detalles sobre la incorporación de un arquitecto técnico o aparejador.
Perspectivas del Arquitecto Técnico
Rubén Arroyo, arquitecto técnico con 20 años de experiencia, subraya la importancia de que el diseño del proyecto de obra especifique el aparejador responsable desde el inicio. Critica el expediente por la aparente falta de concreción de esta figura y por lo que describe como una mezcla de conceptos como proyecto de interiorismo y de ejecución de obras. Arroyo cuestiona la necesidad de la intervención en un edificio cuya última reforma data de 2018, sugiriendo que la obra no estaría justificada por un problema estructural, sino que podría interpretarse como una intervención estética para adaptar revestimientos o mobiliario, lo cual podría haberse resuelto con un contrato menor.
La obra se vinculaba a un problema estructural que es falso. No hay justificación para la intervención, parece un capricho de chapa y pintura para adaptar revestimientos o mobiliario y eso no necesita todo este jaleo
— Rubén Arroyo, Arquitecto técnico
Posicionamiento de la Administración y Detalle del Proyecto
Desde la Consejería de Presidencia del Ejecutivo autonómico, la entidad adjudicataria, se argumenta que la Comunidad de Madrid dispone de una arquitecta que coordina las obras en curso desde 2025 y las planificadas para 2026 y 2027. En relación con la reforma del patio y la segunda planta, se informa que se solicitaron cuatro ofertas dentro de una contratación menor, y que el proyecto de reforma fue adjudicado a la opción considerada más favorable por los técnicos a través de un contrato negociado, citando “razones artísticas”.
El equipo de la Comunidad de Madrid justifica el carácter artístico de la adjudicación aludiendo a que los adjudicatarios son “los dueños de la idea”, una situación que, según algunos expertos, es habitual en muchos contratos de diseño de obras. La administración precisa que el estudio de Pombo “cuenta, evidentemente, con arquitectos”. La memoria del procedimiento documenta que Pombo Estudio SL “acredita experiencia en trabajos realizados en edificios protegidos o de valor histórico”, citando intervenciones en el Hipódromo de la Zarzuela, clasificado como BIC Monumento, las cuales están en desarrollo.
Las fuentes autonómicas han comunicado que, una vez entregado el proyecto, la ejecución de las obras se licitará mediante un contrato abierto. Afirman que, dado que el edificio es un BIC, todas las actuaciones requerirán la aprobación de la comisión de Patrimonio, y esperan que este organismo no presente objeciones a la operación.
En paralelo, el abogado Javier Flores, quien ha presentado un recurso ante el Tribunal de Cuentas por la adquisición del ático en Chamberí, ha elaborado un informe sobre los aspectos de la licitación. Su informe, respaldado por arquitectos y especialistas, señala que el proyecto requiere la dirección y firma de un arquitecto, y cuestiona el uso de la figura de creación artística para adjudicar a un perfil no específicamente arquitectónico. Describe el pliego como "contradictorio" y "un 'copiapega' que mezcla contratos para arquitectos con otros de creación artística".
Implicaciones y Perspectivas sobre la Intervención en Edificios BIC
Aunque los expertos consultados coinciden en sus observaciones sobre los pliegos y la concesión, existen diferencias en la interpretación del alcance de las obras. Rubén Arroyo y el arquitecto que solicitó anonimato sugieren que la mención a “rehabilitación” implica la necesidad de un arquitecto, pero que, tal como estaría planteada, la reforma podría haberse gestionado como un contrato de interiorismo, posiblemente con técnicos internos de la administración. Por el contrario, Elena Sarabia insiste en que, debido al carácter BIC del edificio, cualquier intervención que afecte la estructura o la configuración de los espacios, incluso la modificación mínima de un tabique o la fachada, exige un proceso riguroso que cumpla los estándares de Patrimonio.
Berta Gámez atribuye estas discrepancias, en parte, a lo que describe como un pliego con redacción vaga que no profundiza en el contenido de los trabajos, más allá de la mención al carácter de obra de arte. La arquitecta enfatiza que el límite para la intervención de un arquitecto en un BIC se encuentra en la afección a la estructura o la configuración espacial, es decir, cualquier intervención no recuperable. Menciona que el proyecto contempla acciones como la manipulación de carpinterías o instalaciones de climatización, lo que, a su juicio, haría necesaria la participación de un arquitecto.
Gámez argumenta que una intervención en un edificio emblemático con su historia y el respeto que merece, requiere un rigor tanto en los intervinientes como en la metodología. Señala que una simple decoración no resuelve problemas estructurales o de optimización de espacios en edificios administrativos. La rehabilitación de tabiquería, instalaciones o la mejora de la eficiencia energética, según su visión, aportarían un beneficio más significativo a los usuarios y a los ciudadanos.
