Análisis de Posturas Ante el Paro Universitario del 12 de Agosto en la UBA
Fuente original: La Izquierda Diario (extraído automáticamente vía RSS)
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El 12 de agosto, universidades nacionales de Argentina registraron una jornada de paro, con una notable adhesión en la Facultad de Odontología de la Universidad de Buenos Aires (UBA). Esta medida de fuerza ha generado un debate sobre las estrategias de defensa de la educación pública, especialmente tras las objeciones expresadas por el Centro de Estudiantes de Odontología (AFO), una agrupación vinculada a Emiliano Yacobitti, vicerrector de la UBA.
Contexto del Paro Universitario y Nivel de Adhesión
La jornada de paro del miércoles 12 de agosto se extendió a diversas universidades nacionales a lo largo del país. En la Facultad de Odontología de la UBA, esta movilización alcanzó, según registros, un nivel de adhesión superior al 80%. Este porcentaje ha sido interpretado por los sectores que impulsaron la medida como una manifestación de descontento entre los trabajadores docentes y no docentes. La motivación principal de esta acción, según los organizadores, radicó en el ajuste presupuestario percibido, la depreciación de los salarios y el impacto en el sistema universitario atribuido a las políticas gubernamentales.
La Facultad de Odontología, en particular, observó un proceso de organización interna entre el personal no docente, donde una comisión interna, identificada con sectores de la oposición, tomó la iniciativa de convocar a la medida. Este proceso, que involucró asambleas para la toma de decisiones, fue presentado por sus promotores como un ejemplo de organización colectiva en defensa de la institución educativa.
Divergencias en la Estrategia: La Postura del Centro de Estudiantes de Odontología (AFO)
En contraste con la convocatoria al paro, la conducción del Centro de Estudiantes de Odontología (CEFO), a través de la agrupación AFO, emitió una publicación cuestionando la efectividad de la medida de fuerza. AFO, alineada con la Franja Morada y referenciada en Emiliano Yacobitti, criticó la protesta, argumentando que no se dirigía a los responsables del recorte presupuestario. En su comunicado, la conducción estudiantil afirmó:
La protesta es "inútil", acusando a los trabajadores de "perjudicar a los alumnos y pacientes" y promover un costo que "no pagan las autoridades".
AFO ha propuesto una modalidad conocida como "paro a la japonesa", que consiste en el incremento de las horas de atención y trabajo. Esta estrategia busca visibilizar las demandas sin interrumpir las actividades académicas. Desde la perspectiva de los promotores del paro, esta lógica es interpretada como una invitación a incrementar la carga laboral personal. Los críticos de esta postura argumentan que responder al ajuste mediante un aumento en la cantidad de trabajo podría normalizar salarios considerados bajos y el trabajo no remunerado. Estos sectores sostienen que la experiencia histórica sugiere que los derechos laborales y educativos se obtienen mediante la acción colectiva y la presión, y que una postura que implica un aumento en la carga laboral sin retribución adecuada podría reducir la capacidad de influencia de los trabajadores.
Reacciones, Alianzas Políticas y el Debate sobre la Defensa de la Universidad Pública
La posición de AFO no es considerada por algunos sectores como un evento aislado. Se enmarca, según sus críticos, en una estrategia política más amplia que vincula a Emiliano Yacobitti en la UBA, quien ha expresado públicamente su postura contraria a los paros universitarios en reiteradas ocasiones, incluyendo la jornada del 12 de agosto. La postura de Yacobitti y sus agrupaciones aliadas, como Franja Morada, es señalada por los organizadores del paro como un elemento que, si bien verbalmente defiende la educación pública, en la práctica contribuiría a la contención de las manifestaciones de conflicto.
El día del paro, Luca Bonfante, un referente, compartió en la plataforma X (anteriormente Twitter) un mensaje en referencia a la situación:
Hoy está transcurriendo un paro universitario en todo el país para exigir la recomposición salarial que establece una Ley que ya se aprobó 6 veces. ¿Saben a quien no le gusta esta medida? A Emiliano Yacobitti, vice-rector de la UBA, que tiene alma de patrón de estancia. pic.twitter.com/Q2LJFVYglK
— Luca Bonfante (@lucabonfante_) August 12, 2026
Desde la perspectiva de los organizadores del paro, las críticas a las acciones de los trabajadores universitarios, la atribución de responsabilidad a docentes y no docentes por la situación presupuestaria y la falta de coordinación para acciones más contundentes, son percibidas como elementos que contribuyen a la estrategia de ciertas corrientes políticas de cuestionar el rol de la universidad y debilitar las movilizaciones. Estos sectores interpretan que, tras movilizaciones con participación de docentes, no docentes, investigadores y estudiantes, las negociaciones resultaron en un aumento salarial que fue calificado por sus críticos como insuficiente, y que este acuerdo fue utilizado por el gobierno como base para la justificación de la no implementación de una ley previamente demandada.
Frente a este escenario, la adhesión registrada en Odontología el 12 de agosto es interpretada por los organizadores como un indicador de la viabilidad de su enfoque. La defensa de la educación pública, según estos sectores, implica la unidad entre estudiantes, docentes y no docentes, y se distancia de la modalidad de protesta propuesta por la agrupación AFO, la cual es vista como una forma de incremento de la carga laboral. Los promotores del paro sostienen que la movilización y el paro activo constituyen las vías más efectivas para influir en las políticas gubernamentales relacionadas con la universidad, proponiendo la creación de espacios de debate y asambleas para coordinar las acciones en defensa de la institución, integrando las perspectivas de toda la comunidad universitaria.
