Negociaciones Políticas en Venezuela: Gobierno y Oposición de 2015 Acuerdan Diálogo con Observación Internacional
Fuente original: La Izquierda Diario (extraído automáticamente vía RSS)
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El Gobierno de Venezuela, representado por Delcy Rodríguez, y el sector de la oposición que conformó la Asamblea Nacional en 2015, han anunciado formalmente el inicio de negociaciones políticas programado para el 1 de agosto. Estos contactos, con gestiones exploratorias desde junio y desarrollándose en un contexto de observación por parte de Estados Unidos, se retomaron tras una postergación debido a un doble evento sísmico ocurrido el 24 de junio, que generó un impacto social significativo en el país.
Contexto y Participación Internacional en las Negociaciones
El anuncio de las negociaciones entre el gobierno de Delcy Rodríguez y el sector de la oposición, que se referencia en la Asamblea Nacional de 2015, se inscribe en un proceso que, según el análisis de la fuente, es parte de un rediseño político impulsado por Estados Unidos. La intención se describe como la de consolidar un marco político reconfigurado tras los eventos del 3 de enero, que habrían establecido una nueva relación de fuerzas en el país.
Las conversaciones, cuyos contactos exploratorios se iniciaron en junio, fueron temporalmente postergadas a raíz de la emergencia generada por los sismos del 24 de junio. Este evento natural provocó un impacto considerable, con cientos de miles de familias enfrentando la pérdida de viviendas, servicios y medios de vida. A pesar de esta situación, las gestiones políticas continuaron de manera discreta, culminando en la instalación formal de esta nueva mesa de negociación.
En paralelo a estos encuentros, Estados Unidos intensificó su presencia en el país tras los terremotos, estableciendo una notoria actividad en zonas consideradas estratégicas como el Aeropuerto Internacional Simón Bolívar y el puerto de La Guaira. El despliegue incluye más de dos mil personas y una fuerza militar de 900 marines que se han instalado en el territorio. Desde la perspectiva de la fuente, estos movimientos subrayan un objetivo de estabilizar el nuevo marco político bajo influencia estadounidense y avanzar en la institucionalización de un esquema de gobernabilidad que resulte funcional a los intereses del capital internacional.
Actores Principales y Evolución Política Reciente
Uno de los lados de la negociación lo representa el gobierno, que es el resultado de una combinación de desarrollos políticos previos, incluyendo los eventos del 3 de enero y las subsecuentes reconfiguraciones de poder. La fuente lo describe como un elenco dirigente que ha optado por mantener su posición política en un contexto de cambios en el país.
Del otro lado, participa el sector de la oposición asociado a la Asamblea Nacional de 2015, que hasta 2023 fue un actor político relevante. Este grupo obtuvo la mayoría en la Asamblea Nacional en 2015, lo que marcó el inicio de un período de desencuentros entre los poderes del Estado controlados por el Ejecutivo y el Parlamento. Esta pugna incluyó movilizaciones callejeras en 2017 que exigían la renuncia del Presidente y apelaban a las Fuerzas Armadas. En respuesta, el gobierno instauró la “Constituyente” como parlamento paralelo, seguida por la designación de un fiscal general (Tarek William Saab) y la “relegitimación de todos los poderes” mediante elecciones presidenciales, regionales y municipales, que requirieron la jura de lealtad a dicha Constituyente para la toma de posesión de los cargos.
La Asamblea Nacional de 2015, gran parte de cuyos integrantes se encuentran en el exilio desde hace varios años y algunos se han retirado, desconoce los procedimientos electorales posteriores a 2015, incluyendo las elecciones parlamentarias de 2020 y las previstas para 2025. Este sector mantiene su posición de ser la representación parlamentaria legítima del pueblo venezolano.
En el espectro opositor, María Corina Machado y su partido, Vente, buscan integrarse en la negociación para evitar un posible aislamiento. La fuente señala que existen tensiones con la administración de Estados Unidos, que ha gestionado su participación en el proceso político venezolano. Aunque Vente no forma parte de los partidos que representan a la AN 2015 ni fue invitado a las negociaciones previas, busca no desvincularse del proceso. Por ello, Vente anunció una reunión con voceros de esos partidos para conocer el alcance de los anuncios y de lo que se iniciará el 1 de agosto.
Dinámica y Objetivos del Proceso de Negociación
Un antecedente directo de este proceso de negociación fue la reunión del 18 de junio entre Jorge Rodríguez y Dinorah Figuera, en representación de la Asamblea Nacional de 2015. Sobre este encuentro, se ha destacado la siguiente declaración:
Dinorah Figuera declaró públicamente haber regresado al país enviada por Washington para desarrollar una agenda relacionada con la llamada transición.
Tras este encuentro, el Departamento de Estado emitió una declaración pública en la que valoró positivamente la reunión y expuso los que, a su juicio, deberían ser los objetivos de las futuras negociaciones.
La reunión también llevó al anuncio de la conformación de una “mesa técnica y política paritaria”, definida como el espacio encargado de desarrollar la hoja de ruta de la negociación. Según el análisis de la fuente, esta instancia es vista como el mecanismo mediante el cual Estados Unidos busca gestionar el nuevo equilibrio político venezolano, orientando, fijando prioridades y supervisando el desarrollo del proceso político.
Desde la perspectiva de la fuente, aunque ambos sectores presentan este proceso como una negociación entre adversarios, todos los participantes parecen aceptar una forma de mediación externa en los procesos políticos del país. La fuente sostiene que lo que se desarrolla es una negociación entre dos sectores que operan dentro de un marco estratégico común: una subordinación a un proyecto delineado tras los eventos del 3 de enero. En este sentido, tanto el gobierno de Delcy Rodríguez como los distintos sectores de la oposición compiten por presentarse ante Estados Unidos como los interlocutores más aptos para garantizar la estabilidad política, la disciplina social y la seguridad para las inversiones.
La discusión se enfoca en la administración del Estado y la distribución de cuotas de poder dentro del marco político actual, en lugar de priorizar, según el análisis, la defensa de la soberanía nacional o la recuperación de los derechos sociales. La fuente sugiere que estas negociaciones no buscan resolver de manera directa las condiciones sociales en el país tras los terremotos, ni las que persistían con anterioridad, sino asegurar condiciones estables para la continuidad de un programa que favorece a las grandes corporaciones transnacionales.
Un elemento notable del proceso es el reacomodo que se observa dentro de la oposición venezolana. En años recientes, María Corina Machado fue considerada una figura principal por la administración estadounidense en ciertos sectores. Sin embargo, los eventos recientes indican una posible ampliación de los canales de interlocución por parte de la Casa Blanca.
Versiones provenientes del entorno opositor señalan diferencias respecto al papel de María Corina Machado en esta nueva etapa. Mientras algunos sectores abogan por su liderazgo en cualquier negociación, otros consideran una conducción más amplia que integre diversos factores políticos y ofrezca mayor flexibilidad a la estrategia estadounidense. Washington buscaría evitar depender exclusivamente de un solo liderazgo, construyendo varios interlocutores capaces de asegurar la continuidad política, independientemente de las disputas internas de la oposición.
Consideraciones Socioeconómicas y Perspectivas Futuras
En este marco, las discusiones sobre la deuda externa, la apertura del sector petrolero, los acuerdos energéticos, la “reconstrucción” y la redefinición del sistema político se entrelazan como componentes de un proceso. Estos elementos, según el análisis de la fuente, se orientan a consolidar un marco que asegure la gobernabilidad para los negocios del capital extranjero.
Mientras la población enfrenta condiciones como salarios reducidos, precarización laboral, privatizaciones, deterioro de los servicios públicos y las consecuencias de los recientes sismos, las preocupaciones centrales de los negociadores se centran, según la misma fuente, en cómo garantizar la estabilidad para las inversiones y la rentabilidad de las corporaciones.
Las conversaciones que se desarrollan bajo la observación de Estados Unidos son presentadas por la fuente como un proceso que, según su análisis, no ofrece una solución a las problemáticas de las mayorías, que enfrentan desafíos económicos y las consecuencias de un evento natural. En este contexto, la fuente postula la necesidad de una perspectiva política independiente frente a ambos sectores. Se argumenta que una salida debería apoyarse en la autoorganización de los trabajadores y las mayorías populares, luchando por un programa propio que centre las necesidades sociales de la población por encima de las exigencias del capital internacional. Se enfatiza que fue la población trabajadora la que respondió y sigue respondiendo a las consecuencias del doble terremoto, y que es ella quien, según esta perspectiva, debería proporcionar una salida a la situación nacional.
