Análisis sobre los desafíos del colectivo LGBTIQ+ y la interseccionalidad en Argentina, según Franco Torchia
Fuente original: La Izquierda Diario (extraído automáticamente vía RSS)
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En el marco de debates sobre la situación de los colectivos LGBTIQ+ y el aniversario de los eventos de Stonewall, se llevó a cabo una conversación con el periodista y activista Franco Torchia. La entrevista abordó los desafíos actuales del movimiento, el efecto de ciertos discursos y las discusiones en torno a la implementación de políticas de diversidad.
La entrevista se realizó tras una significativa movilización de “Ni Una Menos” en diversas ciudades del país, y en coincidencia con el aniversario de los disturbios de Stonewall. Este acontecimiento, que involucró a travestis, personas trans, gays y lesbianas en respuesta a la persecución policial, ha sido reconocido como un punto de inflexión en la lucha global por la liberación sexual.
Franco Torchia, con una trayectoria en la comunicación sobre diversidad sexual que abarca décadas, conocido por su participación en programas como “Cupido” y “No se puede vivir del amor”, y actualmente columnista en “El Diario de Mariana”, compartió sus reflexiones sobre el panorama contemporáneo. Sus análisis se centraron en los desafíos que enfrenta el colectivo LGBTIQ+, el impacto de ciertas narrativas, su vivencia personal como padre y las discusiones relativas a la institucionalización de las políticas de diversidad.
La conversación exploró temas como los derechos, la organización social y la resistencia, así como las experiencias históricas de un movimiento que ha alcanzado sus objetivos a través de la organización y la movilización frente a la discriminación y la violencia.
Análisis del panorama actual para el colectivo LGBTIQ+
La discusión comenzó con una propuesta de análisis distanciada de la coyuntura inmediata. Ante la sugerencia de observar el “ruido cotidiano” con perspectiva, Torchia indicó que las personas de la diversidad sexual han ocupado, durante un tiempo, un lugar central en la generación de este “ruido”, el cual, según su perspectiva, suele estar dirigido en su contra.
“Somos uno de los objetivos centrales de una embestida que, por supuesto, no es solamente financiera y económica. Estamos viviendo desde hace dos años y medio una temporada atormentadora, sangrienta y además asesina, literalmente asesina... nos estamos muriendo”, expresó Torchia.
Frente a lo que él describe como una “homofobia de Estado”, el periodista resaltó algunos eventos de resistencia ocurridos en meses recientes. Entre ellos, mencionó la movilización del 1° de febrero, convocada en respuesta a declaraciones gubernamentales. Según su testimonio:
“Esas dos millones de personas en las calles de Buenos Aires, de las ciudades más importantes e incluso de pueblos muy chicos constituyen un inolvidable souvenir de la resistencia. Esa fue una verdadera marcha provida, porque lo que estaba en juego era el proyecto irrestricto de la vida del otro”.
Identidades, capital y la cuestión de clase
Un aspecto central de la entrevista se enfocó en cómo figuras del gran capital internacional que pertenecen al colectivo LGBTIQ+ se integran sin alterar, según el análisis, su rol dentro del sistema económico. Torchia invitó a considerar casos como los de Peter Thiel o Scott Bessent —quien fue secretario del Tesoro de Donald Trump—, individuos que, siendo parte del colectivo, respaldan políticas económicas de derecha y favorecen al gran capital.
“Estamos ante un desafío como población LGBTIQ+. Se cuela la cuestión de clase. Alguien podría retrotraerse al dicho popular de que 'lo puto no quita lo facho', pero el panorama es muchísimo más complejo”, manifestó Torchia.
Desde su punto de vista, las demandas puramente identitarias o las consignas liberales se revelan insuficientes ante el escenario contemporáneo. Argumenta que la cuestión actual supera el marco de la identidad individual para adentrarse en la sostenibilidad de formas de existencia.
“El combate hoy es por formas de existencia. Si el capital financiero internacional está integrado por muchos de nosotros... ¿dónde fuimos a parar? Nuestras alianzas no pueden ser meramente identitarias”, afirmó.
El periodista extendió su análisis de la situación actual del colectivo en Argentina, equiparando su condición con la de otros grupos vulnerables.
“Hoy ser una persona LGBTIQ+ en la Argentina es ser una persona con discapacidad, es ser un viejo o una vieja jubilada, es ser una persona con problemas oncológicos que no recibe medicación del Estado, es ser una persona empobrecida. Como mínimo, esa es la coalición”, sostuvo.
Respecto a la propuesta de moderar las demandas del movimiento para evitar reacciones conservadoras, Torchia expresó una postura contraria.
“No, para nada. Es momento de endurecer, de fortalecer los frentes. Pasarnos cuatro, cinco o seis pueblos y abroquelarnos con todo”, declaró.
En este sentido, también cuestionó la noción de “agradecer” los derechos obtenidos durante distintas administraciones gubernamentales. Para él, existe una distinción fundamental:
“Siempre estuve en contra de agradecerle derechos a los gobiernos. Hay una diferencia oceánica entre reconocer y agradecer. Esos derechos nos pertenecen, nos fueron arrebatados. En todo caso, lo que ocurrió es que se devolvieron derechos que teníamos por el sencillo hecho de ser personas”, aseveró.
El rol del periodismo y la cultura
En la sección final de la conversación, Torchia dirigió un mensaje a las nuevas generaciones de profesionales del periodismo y la comunicación que utilizan plataformas de streaming. Manifestó su preocupación por lo que percibe como un menor énfasis en la lectura como herramienta formativa y subrayó la importancia de los libros en el ejercicio de la profesión.
“Las reglas de nuestro trabajo periodístico están en los libros. Yo me dedico al periodismo porque me dediqué a la lectura y a la escritura”, explicó.
Al hacer referencia a autores como Julio Cortázar, Silvina Ocampo, Manuel Puig y Leonardo Favio, Torchia defendió una visión del periodismo fundamentada en la curiosidad y la búsqueda constante. Argumentó que el misterio es un motor esencial para la indagación periodística:
“Lo que no tiene misterio no tiene importancia. El misterio enciende la curiosidad. Yo creo fuertemente en el periodismo provocador de ideas”, comentó.
Finalmente, Torchia indicó que en muchas de las demandas que observa en diversos ámbitos populares, percibe en la figura de Myriam Bregman un elemento “esperanzador”. Esta situación, según su interpretación, reafirma que los retos actuales exigen superar el aislamiento identitario y articular la acción tanto en el espacio público como en el ámbito de las ideas y la cultura.
