Expansión de Comités de Izquierda en La Plata, Berisso y Ensenada en Previsión de Movilización
Fuente original: La Izquierda Diario (extraído automáticamente vía RSS)
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En las localidades de La Plata, Berisso y Ensenada, se ha observado en las últimas semanas una expansión en la organización de comités que reúnen a jóvenes y trabajadores, con el objetivo de fomentar la participación y coordinar acciones. Estos espacios, que actualmente suman 30 comités activos con aproximadamente mil personas organizadas, se enfocan en debatir estrategias para transformar la simpatía hacia referentes de izquierda en una fuerza social, en el contexto de la preparación para una movilización programada para el 19 de septiembre.
La dinámica en La Plata muestra una tendencia creciente en la participación. Individuos que previamente no se habían involucrado en estructuras políticas formales están adhiriéndose a estas reuniones, muchas veces motivados por la visualización de contenidos en redes sociales, el contacto en espacios académicos o laborales, o la recomendación de conocidos.
“Nunca me había organizado, pero siempre tuve ideales de izquierda y ahora creo que hay que hacer algo.”
Esta frase, o variaciones de ella, se ha documentado como un sentimiento recurrente en las reuniones de los comités. El fenómeno ha sido registrado con la participación de 205 personas en 15 comités durante la última semana en la región.
Los comités se estructuran geográficamente, por ámbito profesional (salud, educación, estatales, ciencia), por facultades (Psicología, Humanidades, Artes, Exactas, Trabajo Social, Periodismo) y por grupos específicos, incluyendo un comité transfeminista que busca integrar las demandas de mujeres y diversidades en las discusiones y acciones. Estos encuentros, que a menudo se originaron en plataformas digitales, están transitando hacia reuniones presenciales. Los datos indican un aumento en la cantidad de participantes y comités activos.
Este incremento en la organización coincide con la evolución de la percepción social. Según un informe reciente de la consultora Tendencias, la emoción identificada como 'descontento' o 'bronca' pasó del 10,6% de las respuestas en diciembre de 2023 a aproximadamente el 26%. Paralelamente, la preocupación por los bajos ingresos se posiciona como la principal inquietud social, superando a la pobreza y a la inflación en los sondeos. Este descontento, manifestado en situaciones como la dificultad para llegar a fin de mes o el endeudamiento, se interpreta como un factor que busca vías de expresión y organización.
Motivaciones y Perfiles de los Participantes
En las Asambleas de Comunidades de Izquierda, se ha notado una incorporación significativa de personas sin experiencia previa en organización política. Entre los asistentes se encuentran docentes, jubilados, acompañantes terapéuticos, trabajadores precarizados, empleados de comercio y profesionales. Algunos de ellos han manifestado haber votado al Frente de Izquierda y de Trabajadores (FIT) en el pasado, mientras que otros provienen de experiencias peronistas, expresando un nivel de desencanto con estas últimas.
“Nunca me organicé, pero siempre me sentí de izquierda. Ahora siento que es un buen momento para dar el paso y hacer algo.”
Esta declaración, atribuida a una participante en una asamblea de comunidades de izquierda, ejemplifica la motivación de muchos de los nuevos integrantes. Un aspecto notable de este proceso es que los participantes, si bien pueden tener simpatías o ideas políticas, están transitando de una posición de observación a una de deliberación activa sobre cómo intervenir en el contexto actual. Esta evolución fue evidente cuando se propuso la Marcha del 19 de Septiembre. La iniciativa generó una adhesión y suscitó interrogantes sobre cómo integrar a las organizaciones sindicales, asegurar que la movilización tenga un impacto sostenido y planificar acciones posteriores.
La cuestión sobre el futuro adquiere relevancia en estos encuentros. Se ha expresado una postura crítica frente a la estrategia de ciertas corrientes del peronismo, que proponen una espera hasta las elecciones de 2027. Los comités, en contraste, plantean la necesidad de profundizar la organización en el presente para enfrentar las políticas implementadas, atribuyendo al actual gobierno y a instituciones internacionales la responsabilidad de la situación.
La Figura de Myriam Bregman y el Impulso Organizativo
Una dinámica central en las reuniones se relaciona con la figura de Myriam Bregman. Existe una simpatía significativa hacia su persona, especialmente entre jóvenes y aquellos que interactúan a través de redes sociales. Se ha observado que en movilizaciones callejeras, personas se acercan al identificar discusiones sobre ella, y en escuelas secundarias, jóvenes estudiantes manifiestan seguirla y verla como una contraparte de las políticas gubernamentales.
Sin embargo, la experiencia de los comités busca ir más allá de la simpatía electoral. En una de las asambleas, una participante relató la dificultad de argumentar las propuestas de izquierda a sus conocidos, quienes cuestionan la viabilidad de dichas implementaciones. Esta pregunta es, según los organizadores, un punto que el peronismo utiliza para presentar las propuestas de izquierda como irrealizables. Los comités buscan ser espacios para profundizar en estos argumentos y brindar respuestas.
En este sentido, la difusión del Manifiesto “¿Cómo cambiamos la historia?” —una publicación que sintetiza los puntos programáticos y estratégicos de la izquierda— se presenta como una herramienta para el debate sobre el gobierno, las medidas a adoptar y la fuerza social necesaria para implementarlas. Los comités han expresado la idea de que la figura de Bregman, aunque importante, no es suficiente por sí sola para los objetivos planteados. Se busca que la simpatía electoral se transforme en participación activa, con individuos asumiendo roles de difusión, convocatoria y organización en sus respectivos ámbitos.
Este enfoque se distancia de una lógica delegativa, que se basa en la expectativa de que un tercero resuelva las problemáticas. Los comités promueven un modelo de participación y decisión colectiva, gestado desde las bases.
Estrategias y Demandas por Sector
Las reuniones sectoriales han delineado estrategias específicas. En el ámbito de Arte y Cultura, se han formado grupos de trabajo para abordar redes, feminismo y expresiones culturales en el espacio público, previendo actividades como pegatinas, intervenciones artísticas, videos y un festival. En Exactas, el comité ha manifestado preocupación por las políticas relacionadas con el CONICET y el sistema universitario, debatiendo sobre la orientación de la investigación científica y la superación de tendencias academicistas o individualistas en la vida universitaria.
En Trabajo Social, Psicología y Humanidades, las discusiones se articulan en torno a conflictos laborales, como la situación de las trabajadoras del Astillero Río Santiago, y su relevancia para la organización y la promoción de la unidad obrero-estudiantil. Un conflicto central en la región es la disputa de los trabajadores de Infraestructura con el gobierno provincial. Este sector ha empleado métodos como asambleas, paros, permanencias, bloqueos y movilizaciones en respuesta a una situación que califican de compleja. Aunque la movilización ha demostrado capacidad de acción, se reconoce que ha operado de forma aislada. Por ello, el Comité de Trabajadores ha propuesto la participación de estos en la Marcha del 19 de Septiembre, buscando la articulación con otras reivindicaciones regionales, incluyendo las de docentes que han realizado paros significativos y movilizaciones por mejoras salariales y en defensa de la educación pública.
En el sector de Salud, se ejemplifican situaciones cotidianas. Una trabajadora contó su situación de pluriempleo y sostuvo que:
“no daba más con la idea de aguantar sola.”
A partir de ello, se incentivó la organización en el comité y la reflexión sobre la posibilidad de asumir un rol de "multiplicadora". Las diversas problemáticas sectoriales convergen en una búsqueda común: organizarse colectivamente y actuar sin dilaciones.
Articulación de los Reclamos y Futuro de la Movilización
La Marcha del 19 de Septiembre se presenta como un punto de encuentro para estas diversas experiencias. La movilización del 6 de agosto generó impacto y fue interpretada por los comités como una señal de la existencia de capacidad de resistencia y de potencial para influir en la situación política. La intención actual es dar continuidad a estos esfuerzos y unificar reclamos fragmentados, que incluyen salarios, endeudamiento, aumentos de tarifas, despidos, políticas que afectan a la educación y la ciencia, y las demandas de mujeres y diversidades. El concepto central que articula estas demandas es la necesidad de contrarrestar el plan gubernamental, incluyendo la perspectiva de una huelga general.
“La huelga general no se hace posible más que cuando la lucha de clases se eleva por encima de todas las exigencias particulares y corporativas.”
León Trotsky en ¿A dónde va Francia?
Este mismo 19 de septiembre, Kicillof encabezará en Avellaneda el Plenario Federal del Movimiento Derecho al Futuro, con la consigna “Organizar la esperanza” y con miras a 2027. Esto configura dos enfoques distintos para la organización política que coinciden en la misma fecha: por un lado, una convocatoria que surge de las luchas contra diversas problemáticas, y por otro, una estructura política que enfoca su desarrollo territorial en la próxima contienda electoral, mencionando la integración de diversos sectores, incluyendo figuras como Cuneo. La discusión se centra no solo en la representación del descontento, sino también en cómo gestionarlo.
En la provincia, existen razones para el descontento. Mientras el gobierno provincial organiza su estructura para 2027, ciudadanos enfrentan endeudamiento para cubrir necesidades básicas. Este endeudamiento, en muchos casos con el Banco Provincia, implica tasas de interés elevadas, comparables a las de otras entidades bancarias. Adicionalmente, el gobierno provincial continúa recurriendo al endeudamiento para financiar sus cuentas. En La Plata, los aumentos en las tarifas de EDELAP se suman a una infraestructura que presenta limitaciones recurrentes. La combinación de salarios insuficientes, familias endeudadas, problemas de infraestructura en escuelas y edificios, y tarifas en aumento continuo, indica que el descontento se asocia a problemáticas específicas. El objetivo es que este descontento pueda manifestarse en las calles y que la movilización no sea un evento aislado.
La movilización del 19 de septiembre se concibe como un punto de apoyo para unificar las luchas dispersas y avanzar en la confrontación con las políticas gubernamentales. En La Plata, Berisso y Ensenada, se ha propuesto una reunión amplia de coordinación con organizaciones de izquierda, sindicatos, centros de estudiantes, juntas internas y delegados, para debatir la promoción conjunta de la Marcha. Esta iniciativa busca involucrar a sectores activos en diversas luchas y coordinar fuerzas previamente separadas, combinando la amplitud de un frente único con la organización desde las bases.
La huelga general, desde la perspectiva de estos grupos, es un objetivo a construir mediante la articulación del descontento en los ámbitos educativos, de salud, laborales (como el Astillero), estudiantiles, jubilados y afectados por los aumentos de tarifas y el endeudamiento. Esto implica la organización en lugares de trabajo y estudio, la coordinación de las acciones y un desafío a la percepción de inacción por parte de algunas direcciones sindicales, buscando la autoorganización y la recuperación de espacios sindicales y estudiantiles.
Así, la pregunta sobre las acciones posteriores al 19 de septiembre recibe una propuesta de acción: continuar organizando, expandir la participación, coordinar las luchas y sentar las bases para una huelga general que contrarreste las políticas gubernamentales. La premisa es no depender de estructuras de poder establecidas ni esperar hasta 2027, sino generar una fuerza organizada desde el presente.
La Expansión de la Organización de Izquierda
Los comités se encuentran en una fase inicial, caracterizada por la rotación de participantes y la necesidad de que más individuos asuman responsabilidades. Sin embargo, el proceso muestra datos significativos: aproximadamente 300 personas participan activamente en múltiples actividades, 250 estuvieron involucradas en acciones de reincorporación de Vero y Vicky, y 164 ya han comenzado a debatir el manifiesto. Además, 54 personas están asumiendo roles organizativos dentro de los comités.
El desafío central para las próximas semanas es movilizar a un número considerable de personas en la Marcha del 19 de Septiembre, con el objetivo de que los participantes de los comités asuman un rol activo en su desarrollo. Esto implica discutir estrategias para aumentar la asistencia, definir los lugares de acción, identificar a potenciales participantes, impulsar iniciativas y consolidar esta fuerza en cada facultad, escuela, barrio y lugar de trabajo como sujetos activos de una construcción política.
El feminismo se integra en esta experiencia. El comité transfeminista se prepara para asistir al Encuentro Plurinacional de Mujeres y Disidencias y se proyecta un encuentro regional feminista para fomentar la unidad de las diversas luchas en La Plata, Berisso y Ensenada. El objetivo es que la movilización del 19 de Septiembre también sirva de apoyo para la continuidad de estas iniciativas y la integración de las demandas de mujeres y diversidades en una agenda común.
La situación descrita inicialmente se reproduce: la persona que nunca se había organizado, la joven que conoció a Myriam Bregman por Instagram, el trabajador detenido en una esquina, la docente con preocupaciones específicas, la estudiante interesada en la universidad, y la trabajadora que expresa no poder afrontar las dificultades individualmente. Esta búsqueda presenta un enfoque distintivo: la organización surge de la voluntad de generar cambios, en lugar de esperar a que estos ocurran.
En una región donde se busca fortalecer la coordinación entre las organizaciones políticas y sociales de izquierda, los comités están facilitando el encuentro de experiencias que, en ocasiones, operaban de manera fragmentada. El descontento social es perceptible. La cuestión central es cómo canalizarlo, transformando ese sentimiento en organización, la organización en acción, y la acción en una fuerza social capaz de influir en los sindicatos, promover la autoorganización y avanzar hacia la perspectiva de una huelga general. Cientos de personas en La Plata, Berisso y Ensenada están iniciando este proceso: organizarse, expandirse y construir una fuerza social que actúe sin esperar a 2027 para movilizarse.
