Trayectoria Política de una Docente de Moreno: De la Observación a la Participación en Comités Ciudadanos
Fuente original: La Izquierda Diario (extraído automáticamente vía RSS)
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Lucía, una docente de 38 años residente en Moreno, ha transitado de una posición de observación política a una de participación activa en los comités vinculados a Myriam Bregman. Esta evolución se enmarca en un contexto de experiencias familiares e individuales, que la llevaron a buscar una forma de compromiso organizada dentro del ámbito político.
Antecedentes Familiares y Evolución Política Individual
Lucía ha vivido en Moreno desde su nacimiento y ha ejercido la docencia por más de una década. Su orientación política hacia la izquierda, aunque inicialmente sin afiliación partidaria, se remonta a influencias familiares. Su abuelo materno, de origen italiano, era comunista, falleciendo cuando ella era bebé. Su padre, también con inclinación comunista, se vio afectado por la dictadura, con amigos desaparecidos y exiliados, llegando a ser ocultado por su propio padre durante ese periodo.
Estos relatos conformaron una parte de su ambiente de crecimiento, junto a la presencia de un cuadro del Che Guevara en su hogar. La información sobre eventos como la Revolución Cubana y el impacto de la dictadura fue adquirida principalmente a través de su familia y entorno, más que por el sistema educativo formal.
Durante su infancia en la década de 1990, Lucía también se vio expuesta a discursos que, según ella, fomentaban la desconfianza hacia la política. Esta dualidad generó, en su percepción, una experiencia contradictoria entre su herencia política familiar y el entorno social de su juventud.
A pesar de haber considerado la participación política en su etapa de secundaria y universidad, diversos factores personales y familiares le impidieron concretarla en esos momentos. La educación fue un factor catalizador para su acercamiento al ámbito político. Su formación como docente y el trabajo en instituciones educativas estatales y de gestión social la llevaron a conceptualizar la escuela como una comunidad, fortaleciendo su comprensión de la dimensión política del ser humano.
Por más de diez años, Lucía ha coordinado proyectos de Jóvenes y Memoria, vinculándose con las áreas de derechos humanos, Educación Sexual Integral (ESI) y feminismo. Durante un periodo, la docente relata una percepción personal de ser considerada “la exagerada” por su constante identificación de vulneraciones de derechos y su disposición a debatir. Este sentimiento encontró un cambio significativo con el surgimiento del feminismo, donde, según su declaración, encontró un espacio colectivo para estas preocupaciones. Su participación en la lucha por la Interrupción Legal del Embarazo (ILE) reforzó su sentido de pertenencia a un movimiento amplio.
Contexto Actual y la Decisión de Iniciar la Militancia Partidaria
La victoria electoral de Javier Milei, según la propia Lucía, provocó en ella una respuesta emocional profunda. Describe un estado de incredulidad y una evaluación de la posibilidad de emigrar del país, una idea que resuenaba con la historia de sus abuelos, quienes debieron huir del fascismo.
“Sentí una tristeza enorme, frustración, desilusión. Llegué a pensar que me tenía que ir del país. Y para mí esa idea tenía un peso especial: pensar en irme era pensar también en mis abuelos y en esa historia familiar atravesada por gente que había tenido que escapar del fascismo. Era una sensación muy fuerte, como si ciertas historias pudieran repetirse.”
En el ámbito económico, Lucía describe un deterioro en la situación de su familia en los últimos años, con dificultades para cubrir gastos mensuales y un aumento del endeudamiento. Esta situación, en su análisis, se desvincula de la normalidad.
“En mi familia estamos pasando situaciones económicas que antes no nos pasaban: no llegar a fin de mes, no poder pagar facturas, endeudarnos. Y llega un momento en que decís: esto no puede ser normal. No podemos acostumbrarnos a vivir cada vez peor.”
Aunque Lucía mantenía su participación en espacios como la educación, los derechos humanos, el feminismo y las redes sociales, percibió que estas acciones no eran suficientes. Describió un estado de insatisfacción con el ciclo de discusión y queja sin una acción organizada más amplia.
“Estaba cansada de que todo quedara en hablar, indignarnos, publicar algo, quejarnos y volver a empezar.”
La oportunidad para la participación organizada surgió al encontrar un formulario en redes sociales para unirse a los comités vinculados a Myriam Bregman. Esta vía representó, en su opinión, un acceso concreto a la militancia partidaria que antes no había identificado.
“Entonces ver ese formulario fue como encontrar una puerta que hasta ese momento no sabía dónde estaba. Lo llené sin dudar.”
Tras un periodo de uno o dos meses, Lucía se integró a la comunidad de WhatsApp de Merlo-Moreno, describiendo este paso como un “destrabe” que le permitió sentirse escuchada, generar ideas y proponer acciones, encontrando receptividad en el grupo.
Integración y Desarrollo de la Participación en los Comités
Debido a su actividad en el grupo, Lucía fue invitada a contactar a otras personas que habían llenado el mismo formulario. Este rol, que ella describe como un desarrollo inesperado, implicó un cambio de su posición inicial como aspirante a participante a la de facilitadora de ingreso para otros.
La respuesta a sus contactos fue descrita como positiva, con varias personas asistiendo al encuentro de Moreno, mientras que otras no pudieron hacerlo por diversas razones. Entre los contactos, se produjo un reencuentro particular con una mujer que la conocía desde su infancia. Esta mujer, quien en su juventud se identificaba como la única persona de izquierda en reuniones familiares de tendencia radical, expresó emoción y sorpresa al ser contactada por Lucía para un comité de izquierda.
“Y hay algo de toda esta experiencia que para mí también está ahí: encontrarse y reencontrarse. Descubrir que quizás había personas que estuvieron cerca nuestro durante toda la vida, cada una haciendo su recorrido, pensando y resistiendo desde distintos lugares, y que en algún momento esos caminos se vuelven a cruzar.”
Como madre, Lucía destaca la importancia de su participación política en relación con la crianza. Para abordar las dificultades que enfrentan las personas a cargo de infantes al momento de participar en actividades políticas, planteó la necesidad de soluciones. Esto llevó a la creación de una juegoteca itinerante, implementada con la colaboración de los miembros del comité.
El día del encuentro en Moreno, al que asistió con su compañero e hijo, Lucía experimentó una atmósfera que describe como de cohesión. Relata la presencia de personas de distintas edades, ocupaciones (docentes, estudiantes, trabajadores) y experiencias. La reunión superó la duración prevista, con una mayoría de asistentes expresando sus puntos de vista.
La vivencia de su hijo en la juegoteca fue significativa para Lucía. Ella percibió que el espacio permitía la participación de madres, fomentando un ambiente de respeto hacia su rol parental.
“Porque no solamente me sentí aceptada como mujer que quiere participar, organizarse y hacer política. Me sentí respetada también como madre. Pensé: si él puede estar acá contento, si nosotros podemos participar tranquilos, entonces este también puede ser nuestro lugar.”
Desde ese momento, Lucía ha aumentado su actividad en el comité. Se unió a la comisión de género, propuso un taller de ESI y ha iniciado la consideración de una comisión de educación, destacando la importancia de abordar las situaciones dentro de las escuelas que no siempre son visibilizadas por la comunidad. También elaboró un video del encuentro de Moreno que se difundió en redes.
Lucía expresa una renovada motivación. Refiere haber experimentado periodos de desaliento, pero siempre mantuvo una forma de esperanza. Actualmente, ella percibe que los comités contribuyen a revitalizar esa esperanza.
“Hoy siento que los comités le están echando un poco de combustible a esa llama.”
La docente reconoce la incertidumbre sobre el alcance y el resultado de la construcción colectiva en curso. Sin embargo, enfatiza que este proceso se desarrolla de manera participativa, involucrando a individuos con diversas trayectorias y experiencias, unidos por el interés en el diálogo, la proposición y la modificación de las condiciones de vida actuales.
“Y después de tanto tiempo diciendo “algo tenemos que hacer”, para mí llegó el momento de dejar de decirlo solamente. Y hacerlo.”
