La Proyección de Mercator y la Resolución de la Asamblea General de la ONU sobre su Uso en Mapamundis
Fuente original: BBC Mundo (extraído automáticamente vía RSS)
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La Asamblea General de las Naciones Unidas ha tomado una determinación significativa en el ámbito de la cartografía global, votando a favor de la sustitución de la proyección de Mercator como estándar para la elaboración de mapamundis. Esta decisión se fundamenta en la observación de que la proyección de Mercator presenta una representación donde continentes como Europa y Norteamérica aparecen con un tamaño amplificado en comparación con África, lo cual ha generado un debate considerable sobre la fidelidad visual y las implicaciones de estas representaciones cartográficas.
La Proyección de Mercator: Fundamentos y Distorsiones Cartográficas
La proyección de Mercator, desarrollada en 1569 por Gerardus Mercator, es un sistema de representación cartográfica cilíndrica. Históricamente, su adopción se popularizó debido a sus propiedades angulares, las cuales resultan esenciales para la navegación marítima. En un mapa de Mercator, las líneas de rumbo constante, conocidas como loxodromas, se representan como líneas rectas, facilitando así la planificación de rutas para marineros y exploradores. Esta característica fue una innovación técnica fundamental para la navegación durante la era de los grandes descubrimientos y, posteriormente, en el comercio global, consolidando su uso en las cartas náuticas.
Sin embargo, la inherente naturaleza de la proyección de Mercator introduce una distorsión progresiva de las áreas a medida que se alejan del ecuador. Si bien mantiene la forma de las masas terrestres locales y la precisión de los ángulos en pequeñas zonas, sacrifica la precisión en la representación de las superficies. Concretamente, las regiones cercanas a los polos, como Groenlandia o las vastas extensiones de Canadá y Rusia, se muestran con un tamaño considerablemente mayor de lo que realmente poseen en comparación con las masas terrestres cercanas al ecuador, como África y Sudamérica, que aparecen comparativamente más pequeñas.
La información contenida en el informe inicial subraya que esta proyección "muestra a Europa y Norteamérica desproporcionadamente grandes con respecto a África". Esta observación es central en el debate cartográfico y en las consideraciones de la ONU. La magnitud de la distorsión implica que la percepción visual de la superficie terrestre puede ser significativamente alterada, llevando a interpretaciones erróneas sobre el tamaño relativo de los continentes y las naciones en el contexto global.
Debate Cartográfico Internacional y la Búsqueda de Representaciones Equitativas
A lo largo de los siglos, la cartografía ha evolucionado no solo como una ciencia de medición y representación, sino también como una herramienta con profundas implicaciones culturales, educativas y geopolíticas. La elección de una proyección cartográfica no es una decisión puramente técnica; conlleva una serie de consecuencias en la percepción pública y en la manera en que se entienden las relaciones espaciales y la importancia relativa de las diferentes regiones del mundo.
El cuestionamiento sobre la idoneidad de la proyección de Mercator para mapamundis de uso general no es un fenómeno reciente. Durante décadas, cartógrafos, educadores y representantes de diversas naciones han señalado la necesidad de adoptar proyecciones que ofrezcan una representación más precisa de las áreas continentales. Los argumentos giran en torno a la precisión areal, buscando un equilibrio que minimice la distorsión de la superficie terrestre y ofrezca una visión más fiel del planeta para fines didácticos y de información general.
Las discusiones en foros internacionales y académicos han destacado que la representación visual puede influir en la percepción de importancia o tamaño de una región, lo que subraya la necesidad de una representación más equitativa. En este contexto, diversas propuestas han surgido para emplear proyecciones alternativas que, si bien pueden introducir otras formas de distorsión (como la forma o la dirección en ciertas zonas), ofrecen una mayor fidelidad en cuanto al tamaño de las masas terrestres. Entre las alternativas consideradas en el ámbito global se encuentran la proyección de Gall-Peters, que prioriza la precisión de las áreas, o la proyección de Robinson, que busca un compromiso entre varias propiedades cartográficas para ofrecer un aspecto visualmente equilibrado.
La Resolución de la Asamblea General de la ONU y sus Implicaciones
La culminación de este extenso debate se materializó con la votación de la Asamblea General de las Naciones Unidas. Este órgano principal de la ONU, que reúne a todos los Estados miembros para debatir cuestiones fundamentales y tomar decisiones significativas, ha expresado su respaldo a la sustitución de la proyección de Mercator en los mapamundis oficiales y educativos, buscando promover una representación global más fidedigna.
La resolución de la Asamblea General de la ONU para reemplazar la proyección de Mercator en el contexto de mapamundis representa un hito en la evolución de la cartografía oficial. Aunque las proyecciones cartográficas siempre implican algún grado de distorsión al transformar una superficie esférica a un plano bidimensional, la decisión de la ONU refleja un consenso en la comunidad internacional sobre la importancia de promover representaciones que se aproximen más a la realidad métrica de las superficies continentales, especialmente para fines educativos y de conocimiento general, donde la precisión areal es un factor crítico.
Esta medida busca fomentar el uso de proyecciones que ofrezcan una percepción más equitativa y precisa de los tamaños relativos de los continentes, contribuyendo así a una comprensión más objetiva de la geografía mundial. La acción de la ONU, aunque no dicta una proyección única y obligatoria para todos los usos, establece una clara orientación hacia la revisión de los estándares cartográficos actuales, promoviendo una visión del mundo que refleje con mayor fidelidad las dimensiones geográficas y minimice las distorsiones históricamente asociadas a proyecciones como la de Mercator en contextos no náuticos.
En definitiva, la decisión de la Asamblea General de la ONU subraya la relevancia de la cartografía no solo como ciencia, sino también como un factor influyente en la educación y la percepción global, impulsando un cambio hacia representaciones más precisas y contextualmente adecuadas para el conocimiento del planeta.
