Análisis de 'Nido de lagarto': La Trilogía de Franco Verdoia Explora el Deseo a Través del Tiempo
Fuente original: La Izquierda Diario (extraído automáticamente vía RSS)
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«Nido de lagarto», la pieza teatral que culmina la trilogía animal del dramaturgo argentino Franco Verdoia, aborda la temática del deseo y los encuentros clandestinos a lo largo de cuarenta años entre dos individuos, Gloria y El Vasco. La obra se presenta en el Teatro El Extranjero, explorando las dinámicas de un vínculo extramarital en un contexto que transita de lo poético a la reflexión sobre el paso del tiempo y las estructuras sociales de las relaciones afectivas.
Exploración de Vínculos Extramaritales a lo Largo de Cuatro Décadas
La obra de Franco Verdoia, que cierra su conocida trilogía, presenta una descripción de los desafíos del deseo y los encuentros entre hombres y mujeres, enfocándose en la historia de una pareja de amantes que se citan sexual y afectivamente durante un período de cuarenta años. La narrativa de la pieza teatral plantea interrogantes sobre la naturaleza de estas relaciones desarrolladas en la clandestinidad. Se considera si constituyen una versión secundaria de las relaciones públicamente reconocidas, un mecanismo para contrarrestar el tedio de la vida de pareja convencional, o si representan una modalidad alternativa de la relación afectiva. El abordaje de esta temática evita juicios morales explícitos, privilegiando una dimensión poética en la interacción verbal y en la representación de los cuerpos y las emociones.
El escenario de la obra sitúa al público en la habitación de un hotel de paso, ubicado en un entorno rural, evidenciado por una alfombra de pasto artificial que cubre la cama central. En este espacio, Gloria y El Vasco, ambos cercanos a los setenta años, mantienen sus encuentros sexuales y afectivos a lo largo de cuatro décadas. La obra se enmarca dentro del género del drama romántico, con elementos de comedia, y analiza la persistencia de estos lazos clandestinos que, iniciados con un fervor particular, evolucionan y se modifican con el transcurso del tiempo.
La Evolución del Deseo y la Influencia del Contexto Social
A lo largo de sus encuentros en la habitación del hotel, denominado «El Nido», Gloria y El Vasco no solo comparten la intimidad física, sino que también dialogan sobre eventos significativos de sus vidas personales. Estos incluyen el fallecimiento de una vecina, el matrimonio de Fernando (hijo de El Vasco), el deceso del esposo de Gloria, y el nacimiento del nieto de El Vasco. Estos acontecimientos, que no pueden ser compartidos en su cotidianidad, son abordados en la obra con toques de humor, sirviendo como marcadores del paso del tiempo en la relación.
Paralelamente, se observa el deterioro progresivo de la habitación del hotel, la cual pierde servicios con el tiempo, lo que puede interpretarse como una representación de la evolución del deseo y de las vidas de los personajes, así como de las condiciones económicas generales. La decisión de El Panza, el propietario del motel, de venderlo para la construcción de un barrio moderno, introduce una reflexión sobre los cambios en las expresiones del deseo en la sociedad contemporánea. El dueño del motel afirma:
«La gente ya no se quiere como antes.»
Esta declaración subraya una percepción de la mutación contemporánea en las formas de relacionarse, incluyendo el poliamor que puede prescindir del secreto, y la generalización de la soledad en una época caracterizada por el individualismo.
Ante la falta de un presente compartido y un futuro incierto, la pareja a menudo evoca el pasado: el momento de su encuentro inicial en el comercio del pueblo donde trabajaba Gloria, la etapa inicial de vergüenza y culpa de Gloria por la relación extramarital, e incluso un sentimiento de arrepentimiento de El Vasco por sus decisiones matrimoniales. Él se casó con Estela y tuvo un hijo, mientras que Gloria permaneció casada y tuvo tres hijos. Lo que inicialmente se describe como una atracción momentánea, se transformó, con el paso del tiempo, en un mecanismo para mantener el deseo en matrimonios que la obra representa como insatisfactorios. La narrativa sugiere que el deseo puede ser sostenido por la prohibición y la no realización completa. Así, la obra presenta a una pareja inmersa en una dinámica del deseo que no se materializa en un proyecto de vida compartido.
El guion de Verdoia examina las complejidades del deseo y las diferencias en las modalidades afectivas entre hombres y mujeres. Para El Vasco, la relación se enfoca en la atracción hacia Gloria, mientras que ella utiliza el velo de la vestimenta y el secreto como elementos que alimentan el deseo de él por verla desprovista de ellos. Se representa que, para el hombre, la ambigüedad entre la esposa y la amante puede ser más sostenible a largo plazo. La consumación de la relación con Gloria en una convivencia podría, según la obra, implicar para El Vasco la pérdida del deseo. La mujer, por su parte, puede encontrar en el amante un refugio para el tedio matrimonial, pero para ella, la dimensión afectiva es un componente fundamental, como se observa en el diálogo entre ellos:
«El hombre engaña porque es hombre. La mujer engaña porque se siente sola y aburrida», dice Gloria.«O por amor», señala El Vasco.
El desenlace de «El Nido», junto con el fallecimiento del esposo de Gloria, introduce para ella la necesidad de un cambio. Gloria intenta impulsar a El Vasco a considerar un viaje juntos, no solo como una expresión de deseo, sino como un acto afectivo que trascienda la fantasía de una fuga hacia una experiencia compartida en la realidad.
Consideraciones Estéticas y Temáticas Finales
«Nido de lagarto» plantea también la cuestión de la persistencia de las relaciones afectivas vividas en la clandestinidad, en ausencia de un registro material de la cotidianidad compartida, como fotografías o videos. Se indaga sobre la trascendencia posible para estos amores que se apartan de la norma. En este punto, la obra transita del drama a una resolución que contiene elementos melodramáticos. La imaginación de una muerte conjunta, representada como un evento resonante, se interpreta como una solución posible para un amor intenso donde los amantes no logran vivir juntos, pero tampoco consiguen separarse. Este desenlace se presenta como una manera de dejar una marca de la intensidad de la experiencia compartida.
La obra subraya la continuidad del deseo entre Gloria y El Vasco, un elemento central en la etapa tardía de la vida, destacando su relevancia en un contexto donde, según la interpretación de la obra, el afecto puede verse influenciado por conveniencias o la rutina, y la atracción física puede ser efímera. Todo el contenido temático que la obra permite explorar se complementa con la calidad de los elementos técnicos, como la escenografía, la música extradiegética y el diseño de iluminación. Estos aspectos están diseñados para generar la atmósfera de intimidad, ternura o distanciamiento que caracteriza la relación de la pareja principal a lo largo de los cinco actos.
«Nido de lagarto» es una producción que, a pesar de su concepción austera, posee un contenido denso, construido sobre la elaboración de un texto dramatúrgico que sitúa el deseo como una fuerza elemental. La obra se distingue por la presencia en escena de cuerpos semidesnudos que no se ajustan a los cánones de belleza o juventud actuales, interpretados por Silvina Sabater y Horacio Acosta. El resultado es una pieza que cierra la trilogía dramatúrgica de Franco Verdoia.
Ficha Técnico-Artística:
- Dramaturgia: Franco Verdoia
- Actúan: Horacio Acosta, Silvina Sabater
- Diseño de escenografía: Cecilia Zuvialde
- Música original: Ian Shifres
- Diseño De Iluminación: Matías López Stordeur, Franco Verdoia
- Dirección: Franco Verdoia
- Duración: 65 minutos
Lunes 20.30hs y domingos 17hs en Teatro El Extranjero
