Análisis de la Morosidad Crediticia en Hogares y las Declaraciones del Banco Central
Fuente original: La Izquierda Diario (extraído automáticamente vía RSS)
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El vicepresidente del Banco Central (BCRA), Vladimir Werning, manifestó recientemente que las tasas de interés aplicadas por las entidades financieras son elevadas y contribuyen a la morosidad, haciendo que resulten de difícil cumplimiento en términos reales para numerosos deudores. Werning indicó que los bancos disponen de la capacidad para asumir pérdidas y sugirió una renegociación de las deudas bajo condiciones de tasas más reducidas y plazos extendidos, aludiendo a la situación como un asunto entre entidades privadas.
Esta perspectiva difiere del enfoque gubernamental previo, que presentaba el endeudamiento de los hogares como resultado de la irresponsabilidad individual en la gestión de créditos. No obstante, el funcionario del BCRA mantuvo que la resolución de la problemática crediticia debe ser un acuerdo entre los bancos y sus clientes. Este planteamiento reconoce una parte de la realidad económica, pero omite abordar los factores estructurales que inciden en la elevación de las tasas de interés y la responsabilidad del Estado en dicho contexto. Asimismo, se observa que una porción significativa de la población trabajadora ha recurrido al crédito debido al deterioro de sus ingresos, situación que se alinea con la aplicación de políticas económicas específicas.
Declaraciones del Banco Central y el Marco Regulatorio Vigente
La morosidad en los hogares ha registrado un incremento, alcanzando el 12,94% sobre el total de las deudas en julio, una cifra notablemente alta en comparación con la irregularidad empresarial, que se ubicó en el 3,61% para el mismo periodo. A pesar de este panorama, el vicepresidente del BCRA no respaldó modificaciones en las regulaciones crediticias, descartó la reducción de los encajes bancarios y tampoco apoyó una disminución generalizada de las tasas de interés, reiterando que la solución reside en la negociación directa entre las partes.
El Banco Central de la República Argentina, en su rol de ente regulador y supervisor del sistema financiero, posee funciones específicas en el establecimiento de condiciones para el crédito. Desde el inicio de la actual gestión, se han implementado medidas de desregulación en las condiciones crediticias. Un ejemplo de ello es el Decreto de Necesidad y Urgencia (DNU) 70/2023, que eliminó, entre otras disposiciones, el límite que restringía los intereses punitorios de las tarjetas de crédito a un máximo del 50% por encima de la tasa compensatoria.
Este contexto plantea interrogantes sobre la coherencia entre el reconocimiento de las tasas elevadas como un factor de morosidad por parte del BCRA y las políticas de desregulación que permiten un incremento en los costos financieros. La ausencia de medidas por parte de la autoridad monetaria para establecer límites a las tasas, que podrían mitigar el endeudamiento bajo condiciones percibidas como desfavorables para las familias, contrasta con su diagnóstico.
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Adicionalmente, las declaraciones del funcionario se centran principalmente en las operaciones de los bancos tradicionales, dejando en un segundo plano la expansión del crédito a través de las empresas de tecnología financiera (fintech) y las billeteras virtuales. Estas plataformas han adquirido una cuota creciente en el sector crediticio, con costos financieros totales que, según estimaciones, pueden oscilar entre el 400% y el 1.000% anual. El caso de Mercado Pago es relevante por su vasta base de usuarios y su modelo de negocio, que incluye la oferta de microcréditos. A pesar de que su proporción en el monto total adeudado puede ser menor que la de los bancos, estas herramientas son utilizadas por millones de personas para cubrir necesidades básicas ante la insuficiencia de sus ingresos.
Contexto Socioeconómico del Endeudamiento Familiar
Un aspecto central no abordado en las declaraciones del vicepresidente del BCRA es el motivo fundamental por el cual un número significativo de hogares recurre al endeudamiento. Según un informe del CELID, aproximadamente 20,8 millones de personas poseen al menos un crédito formal, y 5,8 millones registran atrasos superiores a los 90 días. La deuda financiera de los hogares experimentó un aumento del 72% en términos reales entre 2023 y 2026, alcanzando aproximadamente los $70 billones.
El análisis de los patrones de gasto revela que el 58% de las deudas contraídas con tarjetas de crédito se destina a la adquisición de alimentos, el 15% a indumentaria y el 11% a combustibles. También se observa un incremento en el endeudamiento relacionado con servicios, expensas y educación. Cerca de la mitad de los hogares reporta dificultades para cubrir sus gastos mensuales, lo que en muchos casos impulsa el recurso al crédito como un medio para compensar la diferencia entre ingresos y egresos. En este escenario, el crédito asume una función de complemento salarial.
Los ingresos reales de los trabajadores registrados han experimentado una disminución acumulada del 8,2% en junio, en comparación con noviembre de 2023. Esta pérdida es más pronunciada en el sector público, con una reducción del 16,5%, mientras que en el sector privado la caída fue del 3,6%. El salario mínimo se encuentra, en términos reales, por debajo de los niveles registrados en 2001. Estos datos sugieren que la disminución del poder adquisitivo es un factor determinante en la propensión al endeudamiento.
Posiciones sobre Asistencia a Bancos y Propuestas Legislativas
El funcionario del BCRA expresó su reserva ante propuestas que calificó como "populistas", asegurando que la institución tiene un interés limitado en ofrecer asistencia a los bancos, dado que, en su opinión, las entidades financieras poseen suficiente capital para absorber eventuales pérdidas. Esta postura, que sugiere una no intervención estatal directa en favor de los bancos, contrasta con medidas económicas que, según observadores, han establecido un marco favorable para el sistema financiero.
Un ejemplo reciente de intervención estatal fue la colocación de $2 billones del Fondo de Garantía de Sustentabilidad de la ANSES en depósitos de largo plazo, destinados a financiar créditos hipotecarios. Adicionalmente, el propio BCRA ha impulsado normativas que facultan a bancos y proveedores de crédito a debitar cuotas vencidas directamente de las cuentas de los usuarios, incluyendo cuentas sueldo, lo que representa una intervención regulatoria con impacto directo en los deudores.
La propuesta de Werning de que los bancos asuman pérdidas y refinancien deudas a tasas y plazos más favorables es una de las soluciones planteadas. Sin embargo, la refinanciación podría no resolver el problema de fondo si los ingresos continúan disminuyendo y la necesidad de crédito para gastos esenciales persiste, pudiendo transformar una deuda de corto plazo en una de largo plazo sin alterar su condición de difícil cumplimiento.
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En el último año, los bancos privados registraron ganancias por $10,15 billones derivadas de la diferencia entre intereses cobrados y pagados, con la tasa activa manteniéndose significativamente por encima de la pasiva. Las billeteras virtuales, por su parte, aplican tasas en niveles considerablemente más elevados. En este contexto, algunos sectores argumentan que un reconocimiento efectivo de las pérdidas por parte de las entidades financieras implicaría la condonación de deudas contraídas bajo condiciones de interés consideradas excesivas.
Desde el ámbito legislativo, se ha presentado una iniciativa por parte de diputados del Frente de Izquierda, encabezados por Nicolás del Caño. El proyecto propone la refinanciación obligatoria y la condonación de deudas de consumo consideradas de difícil cumplimiento y contraídas a partir del 1° de enero de 2024. Esta propuesta también contempla la anulación de la desregulación de las tasas de interés y un aumento de emergencia en salarios y jubilaciones, con el objetivo de mitigar el endeudamiento y mejorar la capacidad de los hogares para cubrir sus gastos sin recurrir al crédito.
