Impacto Económico de las Altas Temperaturas en España: Costes y Proyecciones Sectoriales
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La economía española ha registrado un impacto significativo atribuible a las altas temperaturas experimentadas durante el verano reciente, según evaluaciones de diversas entidades. Informes de Allianz Research y Triodos Bank estiman un coste de entre 17.000 y 24.000 millones de euros, equivalente al 1% y 1,4% del Producto Interior Bruto (PIB) nacional en una única estación. Este fenómeno se proyecta con repercusiones crecientes en sectores como el turismo, la agricultura, la construcción y el transporte, y ha generado análisis sobre la vulnerabilidad económica de España ante el cambio climático.
La Península Ibérica ha sido objeto de periodos de temperaturas elevadas, que, de acuerdo con análisis, han generado un coste económico relevante. Dos informes recientes, de Allianz Research y Triodos Bank, cuantifican esta afectación en un rango de 17.000 a 24.000 millones de euros, lo que representa entre el 1% y el 1,4% del PIB español, considerando los niveles económicos actuales. Este cálculo abarca los efectos experimentados durante el verano.
El documento de Triodos Bank detalla que las principales vías por las cuales las condiciones climáticas afectan la economía incluyen la modificación del nivel del mar, la reducción de cosechas, la disminución en la producción de lácteos, la menor disponibilidad de agua dulce, los efectos sobre la salud humana, la reducción de la productividad y el incremento en la demanda energética. A nivel europeo, los economistas de la entidad cifran el perjuicio económico en el 1,1% del PIB de los veintisiete países miembros, aproximadamente 200.000 millones de euros, debido a pérdidas de cultivos, restricciones en la producción de diversas fuentes energéticas y limitaciones en el transporte fluvial.
En el contexto centroeuropeo, el Bundesbank alemán señaló la limitada disponibilidad de rutas de transporte en ríos clave, como el Rin, como un factor que condicionará la capacidad de crecimiento en una economía que ha mostrado estancamiento desde la pandemia. En Francia, el ministro de Economía, Roland Lescure, asoció la revisión a la baja del PIB en trimestres recientes a la influencia de las temperaturas elevadas.
«Son las primeras consecuencias concretas del verano muy difícil que hemos vivido, con repetidos episodios de olas de calor, incendios y tormentas», declaró el responsable galo.
Análisis del Impacto Económico Directo y Costes Fiscales
Más allá de las estimaciones puntuales, la afectación económica se manifiesta en las cuentas públicas. El think tank europeo Bruegel ha calculado que los eventos vinculados a las alteraciones climáticas entre 1980 y 2024 han supuesto un coste superior a los 2.500 euros por ciudadano español. Esta cifra se encuentra entre las más elevadas de Europa, comparable a las de Italia o Suiza.
El centro de estudios también indica que los efectos de estos eventos no se limitan a la destrucción material. Argumenta que las situaciones extremas reducen la recaudación fiscal debido a la disminución de la actividad económica, mientras que los gobiernos enfrentan un aumento en el gasto por prestaciones sociales o desempleo. Además, las autoridades pueden verse obligadas a reasignar partidas presupuestarias para asistir a las regiones afectadas. La inflación, impulsada por menores cosechas y precios energéticos más elevados, también incide en el gasto público y, simultáneamente, en los tipos de interés de la deuda pública. Bruegel subraya que «un mayor coste de la deuda es particularmente problemático cuando los niveles ya son elevados», situación que se observa en España.
La Autoridad Independiente de Responsabilidad Fiscal (AIReF) ha estimado en 65.085 millones de euros el coste de los eventos meteorológicos asociados a la emergencia climática para España en el periodo 2005-2025. Su Última Opinión sobre riesgos fiscales, publicada este año, incluye la repercusión de la Depresión Aislada en Niveles Altos (DANA) de Valencia de 2024, que implicó un coste de 8.000 millones de euros en aplicaciones del Fondo de Contingencia y 4.200 millones en indemnizaciones a través del Consorcio de Compensación de Seguros (CCS).
«Estas cifras ponen de manifiesto que los riesgos ambientales constituyen una de las principales fuentes de materialización efectiva de riesgos fiscales en España», afirma la Autoridad Fiscal, que recomienda al Gobierno «una gestión activa de estos riesgos» ante la «elevada frecuencia» con la que se prevé que ocurran en el futuro.
Repercusiones en Sectores Clave y Productividad
El sector turístico español, motor económico fundamental, muestra una sensibilidad creciente a las condiciones térmicas. Aunque el sector busca la desestacionalización para reducir la concentración de visitantes en meses estivales, los destinos tradicionales que no están adaptados a temperaturas más elevadas pueden experimentar impactos. Un estudio de Caixabank Research, que analizó datos de pagos con tarjetas extranjeras y variables climáticas, concluyó que la exposición de un turista a episodios de altas temperaturas reduce la probabilidad de un retorno futuro.
David César Heymann, economista de Caixabank Research, explicó que «España tiene un sector turístico muy competitivo que, además, en 2026 ve su demanda aupada por la redirección de flujos asociados al riesgo geopolítico en Oriente Medio y el este del Mediterráneo. Al mismo tiempo, vemos que el cambio climático es un riesgo para el sector y que los turistas expuestos a olas de calor extremas presentan una propensión a regresar a España de alrededor de un 15% inferior».
Ante este escenario, se considera que «mantener el atractivo de España exigirá inversión para adaptar alojamientos, espacios públicos, horarios y actividades para preservar el confort térmico y la calidad de la experiencia». Heymann concluye que «es importante que el turismo invierta en adaptarse a un clima más extremo en el futuro, y mantenga una oferta atractiva para los visitantes en condiciones climáticas más inciertas y adversas».
La literatura económica ha investigado la influencia de las temperaturas en la productividad. Un estudio del Banco Central Europeo, que analizó datos de Italia entre 1999 y 2013, indicó que un incremento promedio de 2 °C anuales se asociaba con una disminución del 1,7% en la productividad agregada. Con un aumento del 4%, la pérdida de eficiencia podría acelerarse hasta un 6,8%.
El Instituto Sindical Europeo (ETUI), brazo investigador de la Confederación Europea de Sindicatos, ha señalado en un documento reciente que el calor puede afectar la capacidad de los trabajadores para desempeñarse de manera segura y efectiva, alterar jornadas laborales, reducir la producción, aumentar las ausencias e interrumpir la actividad económica. Estas condiciones, según el ETUI, pueden traducirse en menos horas pagadas, descansos no remunerados, turnos cancelados, remuneraciones vinculadas a objetivos más bajas y una mayor inseguridad laboral.
Marouane Laabbas-el-Guennouni y Andreas D. Flouris, economistas del ETUI, estiman que para 2030 España será uno de los países más afectados por la pérdida de productividad derivada de las altas temperaturas, no solo durante el tercer trimestre, sino también en periodos más cálidos de primavera y otoño. Proyectan que en el sur de Europa estas pérdidas podrían alcanzar el 20%, con caídas del 10-15% en el centro de Europa y del 3-9% en la mayor parte del norte. Específicamente, áreas de la Península Ibérica, Italia, Grecia y Chipre podrían experimentar pérdidas de productividad cercanas al 8% también en el segundo y cuarto trimestre del año.
Proyecciones a Largo Plazo y Estrategias de Adaptación
Sectores como la agricultura, la construcción, el transporte, la hostelería y el turismo enfrentan la necesidad de una adaptación ante la previsión de eventos de calor más frecuentes y de mayor intensidad. BBVA Research ha indicado que, aunque «las transiciones bien gestionadas pueden convertirse en vientos de cola», estas difícilmente compensarán por completo la brecha generada por las alteraciones climáticas.
Las proyecciones a largo plazo refuerzan la necesidad de adaptación. Un informe de la Caja de Ingenieros estima que las pérdidas económicas en España podrían acercarse al 2% del PIB para 2040 y al 3% para 2060. Estos datos subrayan un incremento en los costes asociados a la elevación de las temperaturas, sugiriendo una presión sostenida sobre el rendimiento económico del país.
