Debate Parlamentario en España sobre Casos Judiciales y Continuidad del Gobierno
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El presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, compareció este miércoles ante el Congreso de los Diputados para abordar diversas cuestiones judiciales que afectan a su partido y a personas cercanas, así como para reafirmar la continuidad de su Ejecutivo frente a las demandas de la oposición y de algunos de sus socios parlamentarios. La sesión estuvo marcada por un intercambio de posturas sobre la gestión política y las investigaciones en curso.
Análisis del Presidente sobre Casos Judiciales y Corrupción
Durante su intervención, el presidente Sánchez abordó los recientes desarrollos relacionados con investigaciones judiciales que involucran a miembros de su partido. Manifestó que aquellos que esperen una renuncia o una convocatoria anticipada de elecciones debido a los casos de corrupción vinculados a su formación política, no verán esas acciones. El jefe del Ejecutivo reaccionó a las críticas de la oposición y de sus propios aliados tras reconocer la naturaleza de las "ilegalidades" cometidas por José Luis Ábalos, al tiempo que desvinculó a su Gobierno de cualquier implicación en las diligencias judiciales que pudiera enfrentar el expresidente José Luis Rodríguez Zapatero. Además, defendió a su pareja y a su hermano de lo que calificó como "acusaciones infundadas".
El presidente estructuró las situaciones judiciales en tres categorías. La primera se refirió a un "caso de corrupción" protagonizado por "personas muy concretas" que, según él, "se aprovecharon de su peso en el PSOE y en el Gobierno para ganar dinero". La segunda categoría se centró en una "investigación en torno al expresidente Zapatero" sobre la que, indicó, "nadie puede aún sacar conclusiones" y en la que el Ejecutivo "no tiene nada que ocultar ni lamentar". La tercera englobó "una serie de acciones coordinadas que buscan debilitar al Gobierno mediante ataques personales, campañas de desinformación y mentiras".
Respecto al caso de José Luis Ábalos, el presidente Sánchez expresó que las acciones imputadas le afectaban "especialmente".
Sus ilegalidades son particularmente dolorosas, porque he compartido camino político con él. Y me cabrean y me apenan.
Sobre el expresidente Zapatero, el presidente Sánchez reafirmó su confianza en su trayectoria política. Sin embargo, marcó una distancia respecto al desarrollo judicial de los "negocios privados que se investigan".
En este asunto, al Gobierno solo le compete una cosa: aclarar si hubo trato de favor en el préstamo a Plus Ultra. Y la respuesta es clara: no lo hubo. Por tanto, señorías, no debe existir ninguna sombra de duda sobre la actuación del Gobierno. Y quien quiera proyectarla, que no especule. Ni insinúe. Ni susurre en los pasillos. Que lo demuestre con pruebas. Nosotros estamos muy tranquilos y muy seguros del trabajo bien hecho.
Finalmente, se refirió a las situaciones que involucran a su pareja y a su hermano.
Para mí no es fácil hablar de ellos, porque afectan a las personas que más quiero. Y porque sé, sin el más mínimo grado de duda, que se construyen sobre acusaciones infundadas y un patrón de acoso y derribo similar al que hemos visto desplegar en otros países occidentales.
En este contexto, solicitó a la Justicia "que sea justa".
Confrontación con la Oposición y la Posición del Gobierno
Tras abordar las cuestiones personales y judiciales, el presidente Sánchez orientó su discurso hacia la oposición. Advirtió a sus socios parlamentarios que una posible alternativa de gobierno entre el Partido Popular (PP) y Vox no mejoraría las condiciones en la lucha contra la corrupción y que, según su visión, podría implicar un "retroceso de 50 años" en derechos y libertades. Al dirigirse a la oposición, Sánchez sostuvo que las críticas vertidas carecían de autoridad moral. Citó investigaciones que involucran a miembros de la oposición.
No hablen de cloacas cuando ustedes están siendo juzgados en este mismo instante por montar toda una policía patriótica con la que espiaron, durante años, a más de un centenar de rivales políticos y periodistas y con la que fabricaron pruebas falsas contra ellos. No mientan afirmando que este es el Gobierno más corrupto de la historia cuando ustedes tienen más de 30 casos abiertos con 150 implicados.
El presidente también hizo referencia a la relación del líder del PP, Alberto Núñez Feijóo, con el empresario gallego Marcial Dorado. Dirigiéndose a Feijóo, afirmó:
Usted no es el fin de la corrupción, es el regreso de la corrupción. Lo saben todos los diputados progresistas, lo saben los diputados nacionalistas, pero, sobre todo, lo sabe el señor Abascal, los diputados y diputadas de Vox y algunos de sus colegas de la bancada del Partido Popular. Por eso Vox les eligieron a ustedes como socios de gobierno y a usted le eligieron para liderarles, porque esperan que usted juegue sucio para tumbar este gobierno, como hizo en Galicia, y que les ayuden a dar pelotazos con privatizaciones.
Desde la oposición, el líder del PP, Alberto Núñez Feijóo, manifestó la necesidad de una moción de censura contra Pedro Sánchez, incluso días después de que la justicia dictara una sentencia de 24 años de cárcel para el que fuera secretario de Organización del PSOE y ministro de Transportes, José Luis Ábalos. Feijóo se dirigió a los socios parlamentarios del Gobierno, a quienes calificó de "cómplices".
Deberíamos echar a este Gobierno con una moción de censura. Por mí hoy, lo haríamos hoy mismo.
El líder del PP reiteró su llamado a la convocatoria de elecciones anticipadas, una petición que el presidente Sánchez ha rechazado. Sin embargo, la perspectiva de los socios del Gobierno no se alineó con la propuesta de Feijóo. Un ejemplo de ello fue la votación en el Senado, donde el PP presentó una moción para exigir elecciones anticipadas, con un texto idéntico al que Junts había planteado previamente. El PNV votó en contra, y los representantes de Carles Puigdemont optaron por no participar en la votación. En mayo anterior, ambos partidos se habían abstenido en una iniciativa similar.
Posturas de los Socios Parlamentarios y Reacciones
Tal como se anticipaba, el PP y Vox fueron las formaciones más críticas con el presidente Sánchez. La formación de ultraderecha, incluso, lo acusó de estar preparando un presunto fraude electoral para extender su mandato más allá de 2027. La mayoría de los socios del presidente también expresaron críticas, aunque sus posturas revelaron una diversidad de enfoques. Algunas formaciones, como ERC y Podemos, aumentaron el tono de sus reproches hacia la Moncloa, si bien solo Podemos solicitó la convocatoria de elecciones. Otros, como EH Bildu, mantuvieron una posición más moderada, enfocándose en la reactivación de la agenda legislativa. Junts, que ha mantenido una distancia del Gobierno durante varios meses, propuso una alternativa que no implicaría elecciones: la dimisión de Sánchez para permitir la elección de otro presidente socialista en el Congreso.
En el PP, la propuesta de Junts para la dimisión de Sánchez fue interpretada como una "ocurrencia discursiva" por parte de la dirección del partido. Desde Génova, se planteó la cuestión sobre la necesidad de más sentencias judiciales para cambiar la postura de los socios. Las mismas fuentes señalaron:
¿Queréis seguir? Seguid. ERC sube y Junts baja; PNV baja y Bildu sube. Los socios quieren seguir apadrinando a este Gobierno. Así sea.
La formación de Carles Puigdemont denominó a su propuesta la "vía Starmer", aludiendo a la renuncia del primer ministro británico tras resultados electorales negativos. La portavoz de Junts, Míriam Nogueras, interpeló a Sánchez:
Apártese y deje que este Parlamento ponga a alguien que tenga la capacidad de cumplir con Catalunya y los catalanes.
Nogueras argumentó que el presidente "no tiene mayoría ni legitimidad para ocupar el poder". Concluyó su intervención con una frase:
A veces es necesario que un hombre muera por un pueblo, pero no el pueblo por un hombre.
El presidente Sánchez, en respuesta, desestimó la propuesta de Junts y elevó el tono. Instó a la formación a ser directa:
No se anden por vericuetos, señoría. Si ustedes quieren presentar una moción de censura con el PP y con Vox, háganlo, pero no se busquen subterfugios.
De manera irónica, atribuyó a sus políticas de "distensión en Catalunya" el hecho de que Junts pudiera dialogar con el PP y que el PP, a su vez, los reconociera "como un actor político con el que armar una mayoría para hacer una moción de censura".
El presidente también respondió a las críticas del portavoz de ERC, Gabriel Rufián, quien preguntó si Sánchez "sabía algo" en relación con los casos de José Luis Ábalos o Leire Díez, y si había "robado". Rufián sostuvo:
El 'y tú más', el 'y tú peor', el 'yo no sé nada', no sirve.
El portavoz de ERC recordó haber negociado la primera investidura de Sánchez con José Luis Ábalos, afirmando que "su palabra era la palabra de Dios, y Dios era Pedro Sánchez", y añadió:
Así que menos caritas y no me cuenten milongas, que sé perfectamente lo que estoy preguntando.
Sánchez replicó:
Yo no me voy a rendir para poder envolverme en un halo de supuesta superioridad moral, señor Rufián.
Aseguró estar dispuesto a "asumir los errores" y "actuar en consecuencia", pero enfatizó que esto "no se hace desde la oposición, ni tampoco desde Twitter". Declaró que "gobernar no es resistir, pero tampoco es desistir", y citó encuestas según las cuales el 70% de los votantes de ERC desean que el Gobierno complete la legislatura.
Finalmente, el presidente se refirió a las críticas de la secretaria general de Podemos, Ione Belarra, quien sugirió que "es el momento de que deje paso porque el daño que le han hecho al proceso político de transformación impulsado por el 15M y por el 8M y a nuestra democracia es irreparable" y que "este Gobierno no aporta ya nada más que decepción tras decepción". Sánchez respondió de manera irónica:
Bueno, señora Belarra, pues claro, todo empezó y termina con Podemos.
Concluyó la réplica a Belarra en aproximadamente 30 segundos, refiriéndose a sus acusaciones sobre "rearne militar" y "apoyo de mentira a los palestinos" con la expresión:
Pues para usted la perra gorda, qué quiere que le diga.
El presidente finalizó la sesión parlamentaria tras una comparecencia en la que expuso sus argumentos sobre la continuidad de su mandato y la situación política, sin que se observaran cambios en las posiciones principales de los grupos parlamentarios.
