Informe sobre las condiciones de detención de palestinos y el contexto regional
Fuente original: La Izquierda Diario (extraído automáticamente vía RSS)
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En los centros de detención israelíes para prisioneros palestinos, se han documentado condiciones que incluyen inanición, agresiones físicas, brotes de sarna y hacinamiento, según reportes recientes. El ministro de Seguridad Nacional, Itamar Ben-Gvir, ha enmarcado estas políticas como un componente de su plataforma política.
El Tribunal Supremo de Israel ha emitido sentencias que ordenan asegurar una nutrición adecuada y restablecer las visitas del Comité Internacional de la Cruz Roja. No obstante, el gobierno actual, bajo la dirección del primer ministro Benjamin Netanyahu, ha mantenido una postura de no aplicación de estas resoluciones judiciales.
En septiembre de 2025, la cifra de prisioneros palestinos de seguridad bajo custodia de Israel ascendía a 9.329. De este total, el 16% había recibido una condena judicial. El 34% correspondía a detenidos sin juicio, otro 34% a prisioneros bajo "detención administrativa" –una medida que Israel aplica sin cargos formales ni juicio previo y por periodos indefinidos– y el 16% restante a la categoría de "combatientes ilegales", una designación que, según el informe, no está reconocida por el derecho internacional y se utiliza para la detención de individuos de Gaza, Siria y Líbano sin derechos procesales mínimos. Las liberaciones mensuales de detenidos al concluir sus órdenes sin acusación formal se producen en paralelo al discurso oficial, que los clasifica como "terroristas".
Testimonios de exdetenidos sobre las condiciones en prisión
Exdetenidos han proporcionado testimonios sobre sus experiencias. Ali Samoudi, periodista, relató haber pasado un año en detención administrativa. Afirmó que perdió 60 kilogramos de peso y desarrolló diez enfermedades, describiendo agresiones físicas y disparos con balas de goma a corta distancia. Samoudi denunció que su arresto tenía como objetivo silenciar a los testigos de la represión.
Hiba Alawi, madre de cinco hijos de Cisjordania, encarcelada por intentar trabajar sin permiso en Israel, declaró haber perdido 36 kilogramos durante su reclusión en la prisión de Damon. Según su testimonio, sufrió la rotura de dientes a causa de agresiones, lesiones uterinas permanentes y descargas eléctricas con pistolas Taser al negarse a un registro corporal.
Alawi proporcionó una descripción de la alimentación en prisión, según un artículo del diario Haaretz:
Los sábados y los martes, nos daban escalope de pollo que olía mal, a veces estaba crudo y era imposible de comer. Dos días a la semana, nos daban una cucharadita de atún. También nos daban un pepino y un tomate, pero estaban completamente podridos. Para la cena, una cucharada de tahini, una cucharada de hummus y un huevo que estaba crudo, podrido o congelado. Tirábamos los huevos, pero algunos prisioneros tenían tanta hambre que se los comían.
Samer Khuwaira, periodista, relató las condiciones de salud, describiendo a los presos con sarna como "zombis" o "esqueletos vivientes". Según Khuwaira, las peticiones de asistencia médica eran respondidas con sarcasmo por parte de los guardias.
Rabie Abu Naim, activista de derechos humanos, informó haber sufrido fracturas de costillas y descargas eléctricas. Describió una práctica entre los presos de reservar alimentos durante semanas para acumular una comida completa, a la que llamaron el "día de la saciedad". Adicionalmente, relató:
Pedí un médico por la infección por hongos, así que entró un guardia con un perro y me dijo: 'Aquí está su médico. Hable con él'
Un detenido identificado como R., en Ketziot, describió que los guardias utilizaban perros contra los prisioneros, restringían el acceso al agua para higiene durante semanas y apagaban las luces de las celdas como sanción por solicitar medicamentos.
Contexto regional: Gaza y Cisjordania
En la Franja de Gaza, donde las operaciones militares han resultado en más de 73.380 muertes, según el informe, el ministro Ben-Gvir ha instado públicamente al ejército israelí a "asesinar" entre 30 y 40 palestinos al día de forma "selectiva".
En Cisjordania, un informe de la organización de derechos humanos B'Tselem documenta un "Proyecto de Eliminación" que busca destruir las condiciones de vida de la población palestina. El ministro de Finanzas, Bezalel Smotrich, ha sido identificado como coordinador de esta política, incluyendo el "Plan Decisivo" de 2017. El informe señala la aplicación de restricciones económicas, evidenciada por un aumento del desempleo en Cisjordania del 13,1% al 31,3% en el período. También se mencionan restricciones a la movilidad y la acción de colonos en áreas designadas, con el respaldo del ejército israelí, lo que ha llevado al desplazamiento de 64 comunidades palestinas.
Proceso electoral en Israel y candidaturas
El proceso electoral en Israel se desarrolla en un contexto de discusiones sobre la participación de partidos. El Comité Electoral Central votó a favor de descalificar a partidos y candidatos árabe-palestinos, como Sami Abu Shehadeh de Balad y Mansour Abbas de Ra'am. Esta decisión está pendiente de ratificación por el Tribunal Superior de Justicia.
La situación contrasta con la de líderes de ciertos sectores que han podido postularse. Se han reportado campañas publicitarias, como las de Itamar Ben-Gvir, que incluyen el lema "¡Yalla bara!" ("¡Fuera!"). En la oposición israelí, figuras como el exjefe del Estado Mayor Gadi Eisenkot han participado en reuniones sin incluir la representación política árabe, indicando una postura de no colaboración con estas formaciones.
Reacciones internacionales y movimientos sociales
Las políticas en curso reciben el apoyo de diversas naciones. Estados Unidos, bajo el gobierno de Donald Trump, ha propuesto la venta de 40.000 bombas (Mark 84 y BLU-117) por un valor de 2.800 billones de dólares. Asimismo, países europeos mantienen flujos de armamento y financiamiento. No obstante, informes señalan que las operaciones en curso han contribuido a un grado de aislamiento internacional, afectando la percepción de sus alianzas geopolíticas.
En el contexto de estas dinámicas internacionales, se observa una creciente movilización pro-palestina a nivel global. Líderes políticos, como el presidente argentino Javier Milei, han expresado su respaldo a Israel, autodenominándose el "presidente más sionista del mundo". En manifestaciones internacionales, incluyendo protestas estudiantiles en Francia y movimientos por la vivienda en España, es común ver banderas palestinas.
Un ejemplo de acción directa en este contexto se dio en Génova, Italia, donde portuarios organizaron huelgas y bloqueos que impidieron el embarque de armamento con destino a Israel. Los impulsores de estas acciones han manifestado que el boicot del sector laboral y la juventud internacional sobre la producción, el transporte y el envío de armas es un método para detener las acciones militares contra el pueblo palestino.
*Los testimonios fueron originalmente publicados en un artículo de Hagar Shezaf y Nir Hasson en el diario Haaretz el 8 de octubre de este año.
