Análisis del Desarrollo y Trayectoria del Proyecto Nuclear CAREM en Argentina
Fuente original: La Izquierda Diario (extraído automáticamente vía RSS)
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Un reciente informe técnico elaborado por Jorge Barón, ingeniero nuclear del Instituto Balseiro y profesional de la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA), ofrece una revisión exhaustiva sobre el origen, la evolución y el impacto del proyecto CAREM (Central Argentina con Reactor Modular). El texto, datado en Julio de 2026, detalla los fundamentos conceptuales y los avances tecnológicos que han posicionado a esta iniciativa como un referente en el ámbito de los reactores modulares pequeños (SMRs).
Orígenes y la Visión Conceptual del CAREM
El desarrollo del proyecto CAREM se remonta a principios de la década de 1980, en Bariloche, cuando un grupo de ingenieros nucleares, los primeros graduados en Argentina, comenzó a debatir sobre las características deseables para las futuras centrales nucleares. En aquel período, la tendencia global en el diseño de reactores de potencia se inclinaba hacia los grandes reactores tipo PWR, una línea adoptada por países como Francia, Estados Unidos, Rusia, Alemania, Japón y China. La excepción notable en esta tendencia fue Canadá, que optó por el diseño CANDU, el cual mantiene su vigencia.
Este período estuvo marcado por el accidente de Three Mile Island en 1979 y la superación de la crisis del petróleo, lo que generó una inversión considerable en la exploración de hidrocarburos y, consecuentemente, una desaceleración en la industria nuclear a nivel mundial. Ante este escenario, el equipo de ingenieros se planteó la necesidad de concebir reactores nucleares que incorporaran mejoras sustanciales en seguridad y eficiencia económica.
La investigación inicial se centró en conceptos avanzados de seguridad, incluyendo la seguridad intrínseca, la minimización de riesgos, la implementación de sistemas pasivos y el uso de procesos naturales para las funciones de seguridad, así como el estudio de coeficientes de reactividad negativos. Paralelamente, se analizaron los aspectos financieros, identificando que una porción significativa del costo de la energía nuclear se derivaba de la inversión inicial sustancial y los largos períodos de retorno. Esta evaluación condujo a la articulación del concepto modular y al estudio de la viabilidad de reactores pequeños, aprovechando las ventajas de la fabricación en serie. Estos principios, ahora ampliamente reconocidos en los reactores modulares pequeños (SMR), fueron conceptualizados hace más de 40 años.
Desarrollo Técnico y Consolidación del Proyecto
La propuesta del CAREM encontró una pronta aceptación dentro del sector nuclear argentino, involucrando a instituciones como la CNEA e INVAP. El proyecto progresó a través de diversas etapas de desarrollo, desde la formulación inicial en papel hasta la revisión crítica, la simulación computacional y la validación mediante experimentos específicos. Este proceso implicó la participación creciente de múltiples grupos de trabajo.
Un aspecto fundamental del desarrollo fue el diseño del núcleo del reactor. Para la validación a escala real de un combustible con características innovadoras, se construyó el reactor RA-8 en Pilcaniyeu. Este reactor permitió la incorporación y prueba de conceptos avanzados, como la submoderación, el flujo neutrónico epitérmico, las redes hexagonales con pitch triangular, los núcleos compactos y la inclusión de venenos quemables en el combustible, en lugar de venenos disueltos en el moderador. Adicionalmente, se estudiaron la distribución y el peso óptimos de las barras de control.
El proyecto también abarcó el diseño y la implementación de diversos laboratorios especializados para ensayos termohidráulicos a baja y alta presión, pruebas de materiales, la construcción de recipientes de presión, y el diseño, fabricación y ensayo de componentes. A lo largo de su trayectoria, el CAREM experimentó fluctuaciones en prioridades presupuestarias y vaivenes políticos. No obstante, se tomó la decisión de construir un prototipo completo en el predio de Atucha, el cual presenta actualmente un estado de avance considerable.
Impacto Estratégico y Formación de Capital Humano
El proyecto CAREM ha posicionado a Argentina en una situación destacada dentro del ámbito de los reactores modulares pequeños a nivel global, un sector que ha resurgido debido a la demanda de fuentes de energía. El diseño del CAREM se distingue de la mayoría de los proyectos SMR en desarrollo, muchos de los cuales son adaptaciones de diseños PWR existentes. Los diseñadores del CAREM han sostenido que estas adaptaciones de diseños grandes a formatos reducidos pueden generar complejidades.
Más allá de su proyección internacional, el CAREM ha sido un motor fundamental para la formación de profesionales en ingeniería nuclear, física, química, electrónica, instrumentación, informática y metalurgia, entre otras disciplinas. El proyecto ha integrado sus conceptos y desarrollos en los programas académicos de instituciones como el Instituto Balseiro, contribuyendo a la creación de un amplio capital humano especializado en el ámbito nuclear argentino. Se estima que se han invertido millones de horas-hombre en el CAREM, no solo en diseño, validación y construcción, sino también en educación y capacitación, lo que ha facilitado la formación de nuevas generaciones de especialistas y la generación de variantes y desarrollos derivados.
Jorge Barón, quien fue parte del grupo inicial de ingenieros en la década de 1980, enfatiza la importancia de preservar y fomentar el capital humano y las instituciones involucradas en el proyecto. En sus palabras, expresando una recomendación sobre el futuro de la iniciativa:
“Los que empezamos con esta idea en los '80 ya estamos jubilándonos, nos estamos yendo, pero hay muchas nuevas camadas que siguen teniendo el CAREM y sus ideas como una referencia fundamental. Debemos cuidar esas nuevas camadas, debemos cuidar a una institución como la CNEA, y a todo el ecosistema, debemos cuidar al Instituto Balseiro. Debemos valorar estos esfuerzos de largo plazo, que sólo son posibles con el apoyo del gobierno en el ámbito público.”
“Y por supuesto, debemos continuar el proyecto CAREM, no porque sea comercializable al corto plazo, sino porque beneficia a toda la Argentina en el largo plazo. Es considerado un activo nacional, y un catalizador para que crezca ese ecosistema nuclear argentino.”
“Un aspecto central del CAREM es su identidad argentina.”
