Inicio del traslado de migrantes al campamento del puerto de Ceuta tras aval judicial
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Este viernes se ha iniciado el traslado de cientos de migrantes desde los asentamientos en las playas de Trampolín y Benítez hacia el campamento habilitado por el Gobierno en el puerto de Ceuta, una medida que se produce tras la autorización de la Audiencia Nacional. Los migrantes, que residían en estas zonas desde hace más de un mes, esperaban la reubicación a las instalaciones portuarias.
Contexto y aprobación del campamento
El campamento temporal en el puerto de Ceuta, diseñado para albergar a 1.700 personas, es una de las instalaciones establecidas por el Gobierno. Este proyecto fue implementado después de que el Ministerio de Transportes asumiera el control del puerto, tras la ausencia de una aprobación explícita por parte del Gobierno local encabezado por Juan Vivas. El miércoles, la Audiencia Nacional había aceptado temporalmente medidas cautelares solicitadas por el Sindicato Unificado de Policía (SUP), las cuales fueron finalmente levantadas el jueves, permitiendo así el inicio del operativo de traslado.
Desarrollo del operativo de traslado
El operativo de traslado se inició en la playa de Benítez, donde se habían congregado decenas de personas, algunas de las cuales provenían del asentamiento colindante de Trampolín, ante la previsión de que este sería el punto de partida. Furgones y vehículos policiales llegaron a la zona, reuniendo a centenares de migrantes.
La llegada inicial de vehículos de los GRS de la Guardia Civil movilizó a cientos de personas que se encontraban en las cabañas de la playa de Benítez. La ausencia de un despliegue completo de antidisturbios de la Policía Nacional en el momento de inicio del operativo resultó en una menor presencia de efectivos en comparación con traslados anteriores, como el de Loma Colmenar, que implicó a 800 migrantes. Esta situación llevó a una concentración de personas con una organización diferente a la observada en ocasiones previas. En un punto, se registró que cientos de personas comenzaron a correr, con el propósito de asegurar una plaza en el campamento, dada la percepción de insuficiencia de capacidad.
Los furgones de antidisturbios de la Policía Nacional llegaron posteriormente, cuando ya se encontraban cientos de migrantes en la entrada del puerto. Los agentes procedieron a controlar al grupo de personas, solicitándoles que se sentaran.
Testimonios de los afectados
“¿Vamos al campo?”, preguntaba Zacarías, un joven marroquí procedente de Nador, quien caminaba junto al grupo sin certeza inicial sobre el destino. Tras confirmar la razón del despliegue policial, expresó alivio. Llevaba cuatro semanas residiendo a la intemperie y manifestó: “Hay problemas, hace mucho frío, nos gustaría estar seguros en el campamento”.
En traslados anteriores, como el de Loma Colmenar, algunos migrantes se vieron afectados por la falta de previo aviso y, tras ser despertados de madrugada por el despliegue policial, buscaron confirmación sobre si el movimiento implicaba una expulsión a Marruecos. En contraste, para este traslado, decenas de migrantes se habían posicionado en las inmediaciones de la playa de Benítez, buscando anticipar el momento y confirmar si la presencia policial se relacionaba con su reubicación al campamento temporal o con otras razones.
