Inspecciones Gubernamentales y Cuestionamientos de Seguridad Laboral en el Yacimiento Cerro Negro, Santa Cruz
Fuente original: La Izquierda Diario (extraído automáticamente vía RSS)
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Un conflicto en el yacimiento de oro Cerro Negro, ubicado en Santa Cruz, ha emergido a raíz de recientes inspecciones realizadas por el Gobierno provincial. Estas acciones han reavivado el debate sobre la seguridad laboral y las prácticas corporativas, especialmente después de los fallecimientos de Rosana Ledesma (48 años) y Daniel Ochoa (26 años) en abril de 2024. La situación actual, que abarca desde la seguridad operativa hasta aspectos de la institucionalidad minera, ha generado un período de análisis y desafíos para la empresa Newmont y el sector.
Mientras el Gobierno provincial ofrecía declaraciones a la prensa, la operadora minera Newmont comunicó internamente al personal pero no emitió pronunciamientos públicos con explicaciones sobre los hechos. Esta ausencia de declaración pública ha sido objeto de observación. Los sindicatos del sector respaldaron los controles provinciales y manifestaron un estado de alerta, en tanto que cámaras mineras como CAMICRUZ no se pronunciaron sobre un conflicto considerado significativo para el ámbito.
Inspecciones Provinciales y Hallazgos en el Yacimiento
Durante las inspecciones en el yacimiento, el Gobierno provincial identificó deficiencias en seguridad e higiene. Como resultado, se ordenaron seis ceses preventivos de tareas y se señalaron prácticas atribuidas como irregulares, información que fue complementada por relatos y datos aportados por trabajadores y sindicatos. La semana concluyó con intervención policial, la retención de vehículos y la difusión de versiones, aún sin confirmación oficial, sobre un presunto derrame de cianuro.
El comisario Maximiliano Moreno relató que algunos accesos fueron cerrados con candado, lo que requirió la solicitud de una orden judicial para continuar con los operativos, mencionando también la posibilidad de vehículos ocultados en el interior de la mina.
En este contexto, Newmont informó internamente que los ceses afectaban servicios considerados esenciales y que se iniciaría una desmovilización progresiva del personal. Sin embargo, la empresa no detalló públicamente las irregularidades que reconoce, cuáles niega, ni las acciones específicas adoptadas para corregir los problemas indicados. El secretario de Trabajo, Javier Aravena, anticipó que las inspecciones se mantendrán.
Comunicación Empresarial y Percepción del Sector
La ausencia de una declaración pública de Newmont asumiendo responsabilidades en esta ocasión, a diferencia de un comunicado emitido tras los fallecimientos de abril de 2024, ha generado preguntas sobre su credibilidad. La situación ha puesto de manifiesto un punto de discusión dentro del sector minero, donde se contrasta la facilidad para anunciar inversiones y "compromisos de largo plazo" con la percepción de una menor disposición a emitir declaraciones públicas ante denuncias o incidentes.
La situación ha provocado interrogantes sobre la reputación de las empresas, agravados por el hecho de que las cámaras empresarias no emitieron pronunciamientos públicos sobre la situación.
Paralelamente, la Provincia de Santa Cruz mantiene su política de promoción de la actividad minera, si bien ha abordado públicamente los desafíos actuales. Mientras la política oficial sostiene que el desarrollo de recursos extractivos es una vía para la provincia y el país, los eventos recientes han llevado a un análisis sobre conflictos laborales, irregularidades y potenciales impactos ambientales que son objeto de debate.
Análisis de la Seguridad Laboral en la Minería y Otros Sectores
El caso de Newmont en Cerro Negro es presentado por algunos actores como un ejemplo dentro de las tendencias generales que cuestionan las premisas de seguridad y rentabilidad en las actividades de extracción. La discusión sobre la seguridad en la megaminería y el fracking resurge con cada incidente, inspección o denuncia.
En la región de Vaca Muerta, se ha reportado un número de fallecimientos de trabajadores. Desde 2018 hasta la actualidad, más de una docena de operarios han muerto en yacimientos petroleros y de fracking, según relevamientos sindicales y medios regionales. Entre los casos registrados se encuentran:
- La muerte de Cristian Baeza en 2018 en un pozo de Tecpetrol.
- El fallecimiento de Héctor Campos en 2019 en una planta de YPF.
- La muerte de dos operarios en 2021 durante tareas de perforación en Añelo.
- El accidente fatal de 2023 en una locación de Halliburton.
- La muerte de Jonathan Meliqueo y Cristian Latorre el 25 de agosto de 2026 en el Bloque Rincón del Mangrullo.
Estos fallecimientos han sido atribuidos a factores como fallas de seguridad, jornadas de trabajo extensas, la externalización de servicios y la presión sobre la producción, según informes de sindicatos y medios. Se señala que ninguna de las empresas involucradas ha emitido declaraciones públicas profundas sobre responsabilidades. Se observa un patrón similar al de Cerro Negro, caracterizado por comunicaciones internas y una respuesta que, según grupos críticos, se centra en la protección de inversiones.
Críticos del modelo de desarrollo basado en la extracción de recursos, implementado desde los años 90 y continuado por sucesivas administraciones, argumentan que este ha resultado en el desplazamiento de actividades productivas, el incremento del desempleo, la precarización laboral y la generación de pasivos ambientales sin resolución.
Sectores críticos señalan que las provincias reciben regalías que califican como bajas, con controles y exigencias ambientales que son consideradas mínimas. Sostienen que la mayor parte de la riqueza generada es obtenida por corporaciones internacionales, mientras se reporta una profundización de conflictos laborales y sociales. Asimismo, comunidades expresan preocupación por la contaminación de sus territorios y por una dependencia económica del modelo extractivo.
Propuestas de Abordaje y Debate sobre el Modelo de Producción
Frente a este panorama, desde algunas perspectivas, se plantea como alternativa un modelo de planificación participativa, con un rol central para trabajadores y comunidades. Las propuestas incluyen la prohibición de despidos y suspensiones, la distribución de horas de trabajo sin reducción salarial, el ajuste de salarios por inflación y la posibilidad de estatización bajo control obrero y comunitario de empresas en crisis o abandono, con el fin de asegurar empleo y la reparación de impactos ambientales.
El debate actual subraya la importancia de abordar el control de los recursos y su utilización, planteando interrogantes sobre las respuestas proporcionadas por las empresas multinacionales en este contexto.
