Desarrollo de Técnica de Doble Injerto para Inducir Tolerancia Inmunológica en Trasplantes de Órganos en España
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Un equipo médico del Hospital Universitario La Paz en Madrid ha desarrollado una técnica experimental de doble injerto que busca inducir la tolerancia inmunológica en receptores de trasplantes de órganos, con el objetivo de reducir o eliminar la necesidad de medicación inmunosupresora de por vida. Dos pacientes, un adolescente de 15 años y una mujer de 49 años al momento del procedimiento en 2020 y 2021 respectivamente, han sido los primeros en recibir trasplantes utilizando este método, mostrando una evolución clínica favorable a largo plazo.
Mecanismo de la Técnica de Doble Injerto
La técnica desarrollada por el equipo coliderado por el oncólogo Antonio Pérez Martínez y el cirujano Francisco Hernández-Oliveros en el Hospital Universitario La Paz, dentro del proyecto OneTrasplant4Life, implica la extracción no solo del órgano del donante, sino también de células madre de su médula ósea o sangre. Estas células se procesan en laboratorio para generar un cóctel inmunológico. Este preparado se administra al receptor en los meses posteriores al trasplante, con el propósito de que el sistema inmunitario del paciente reconozca el órgano trasplantado como propio.
El mismo donante te da la solución al problema del rechazo.
El objetivo es lograr que convivan dos sistemas inmunes y que el receptor tolere el nuevo órgano igual que tolera su propio corazón.
Beatriz Domínguez-Gil, directora de la Organización Nacional de Trasplantes (ONT), ha expresado el objetivo de larga data en la medicina de trasplantes de lograr que los injertos tengan una durabilidad extendida sin requerir inmunosupresión crónica. Señala que, en la actualidad, la vida útil de los órganos trasplantados es limitada, lo que a menudo lleva a la necesidad de múltiples trasplantes, particularmente en pacientes pediátricos. La medicación inmunosupresora a largo plazo, según Domínguez-Gil, incrementa el riesgo de desarrollo de ciertos tumores y otros efectos adversos. Los resultados iniciales de esta técnica han sido publicados en la revista Communications Medicine.
El viejo sueño de la medicina es conseguir que el injerto dure de por vida y no necesite de inmunosupresión.
Si esta técnica se verifica, podría cambiar radicalmente la vida de los pacientes trasplantados. Estamos entusiasmados con estos dos primeros casos.
Fundamentos Conceptuales y Aplicación Clínica
La base conceptual de esta investigación se originó a partir de la experiencia del doctor Antonio Pérez Martínez con trasplantes de médula en niños en el Hospital de La Paz y una experiencia personal. Su padre falleció en el año 2009 debido a un segundo tumor, el cual atribuye a la inmunosupresión crónica recibida tras un trasplante de hígado. Este hecho lo llevó a considerar si la posibilidad de retirar la inmunosupresión en niños con trasplantes de médula podría extenderse a los trasplantes de órganos sólidos.
La investigación del doctor Pérez Martínez se inspira en el trabajo de pioneras como Megan Sykes, quien impulsó la idea de inducir tolerancia inmunológica mediante la exposición temprana a células de otro individuo, un fenómeno conocido como quimerismo mixto transitorio. Históricamente, la complejidad de replicar estos hallazgos en la práctica clínica llevó a la predominancia de los fármacos inmunosupresores. No obstante, a partir de las décadas de 1980 y 1990, Samuel Strober de la Universidad de Stanford demostró la viabilidad de esta aproximación en trasplantes renales, y Sykes aplicó el concepto al intestino. El equipo de Pérez Martínez ha logrado esta tolerancia celular en un contexto de hasta cinco órganos simultáneamente, procedentes de un donante fallecido, sin compatibilidad genética relevante, y utilizando un cóctel celular individualizado.
El mecanismo central de esta técnica radica en las células madre hematopoyéticas del donante, responsables de la producción de células sanguíneas y componentes del sistema inmunitario. Estas células se extraen de la médula ósea o sangre del donante y se someten a un proceso de filtrado en laboratorio para eliminar los linfocitos T inmaduros (naïve), que son los principales responsables de reconocer y atacar los tejidos del receptor. Este procedimiento preserva las células madre, que actúan en la educación de los linfocitos del receptor para que acepten el nuevo órgano, así como las células de memoria, que mantienen la protección del paciente contra agentes infecciosos externos. Para verificar la efectividad, los análisis sanguíneos de los pacientes demostraron que sus defensas no reaccionaban contra los órganos trasplantados, pero mantenían su capacidad de respuesta ante infecciones.
La aplicación de esta técnica surgió en situaciones clínicas de complejidad. En el año 2020, Yassine, entonces de 15 años, enfrentaba el rechazo de dos trasplantes multiviscerales previos y presentaba una displasia epitelial intestinal que impedía la absorción de nutrientes, resultando en la necesidad de nutrición parenteral crónica y el desarrollo de cirrosis hepática. Su cirujano, Hernández-Oliveros, indicó que un hermano de Yassine había fallecido previamente tras tres trasplantes intestinales debido a rechazo o tumores. Dado que un tercer trasplante completo (estómago, intestinos, páncreas, riñón e hígado) con los métodos convencionales habría resultado en un rechazo inmediato, la ONT autorizó el procedimiento experimental por uso compasivo excepcional, aun sin la finalización completa del modelo animal.
En el caso de Nora, de 49 años, había experimentado el rechazo de tres riñones de donante fallecido a lo largo de 20 años, lo que la había llevado a una situación de diálisis crónica. Los médicos le propusieron un trasplante renal utilizando un riñón de uno de sus hermanos, aplicando la nueva técnica para aumentar las probabilidades de evitar un nuevo rechazo. Nora fue operada en 2021.
Después de pensarlo me decidí, porque si estoy viva es gracias a los médicos y la sanidad pública. Les debo toda mi vida, así que como forma de devolverlo me presenté como voluntaria y les dije: quiero abrir el camino.
Los resultados en Yassine han sido evaluados positivamente; no se ha registrado enfermedad de injerto contra receptor ni reactivaciones virales, y el injerto mantiene su función tras más de seis años de seguimiento. El paciente recibe una dosis mínima de un único inmunosupresor. La directora de la ONT, Beatriz Domínguez-Gil, ha señalado la importancia de que Yassine, quien recibió un tercer trasplante multivisceral sin compatibilidad con su donante, haya evolucionado favorablemente con una mínima medicación inmunosupresora desde el tercer mes post-trasplante. El caso de Nora presenta una evolución similar, sin complicaciones virales ni rechazo, con un riñón funcional por más de cinco años y una dosis mínima de inmunosupresión. Carlos Jiménez, jefe de trasplantes en nefrología de La Paz, destaca que el caso de Nora era complejo debido a su alto nivel de anticuerpos (89%) por transfusiones previas, lo que aumentaba significativamente el riesgo de rechazo, incluso con un donante 100% compatible como su hermano.
Aunque Nora no ha logrado la eliminación completa de la inmunosupresión, el nefrólogo indica que solo recibe un fármaco de tres que se hubieran requerido con la técnica convencional. El equipo ha realizado otros dos trasplantes con esta técnica, manteniendo el quimerismo por más de seis meses, lo que sugiere la posibilidad de retirar completamente la inmunosupresión en estos nuevos pacientes. Actualmente, la técnica se aplica a trasplantes de riñón de donante vivo, con planes de expansión a más pacientes en el futuro.
Perspectivas Futuras y Colaboración Científica
La Organización Nacional de Trasplantes subraya que otras investigaciones también buscan generar tolerancia inmunológica o tratamientos que disminuyan la inmunosupresión sin riesgo de rechazo agudo. Rafael Correa, director del Laboratorio de Inmunorregulación del Hospital Gregorio Marañón, se dedica a la administración de células T reguladoras (Treg) para promover la tolerancia en niños con trasplantes cardíacos.
Abordajes como este establecerán un nuevo paradigma en la supervivencia de los órganos y en la calidad de vida de los pacientes trasplantados.
El doctor Correa considera que el trabajo del Hospital La Paz representa un avance significativo al demostrar la factibilidad, seguridad y eficacia de una estrategia que emplea células del donante para inducir tolerancia inmunológica. Afirma que el éxito en los dos primeros pacientes establece un fundamento para una nueva generación de terapias avanzadas orientadas a prevenir el rechazo mediante la inducción de tolerancia con células vivas.
Jordi Ochando, científico titular del ISCIII y experto en modelos de tolerancia en trasplante, señala que estos casos se alinean con resultados de estudios recientes. Argumenta que, si se confirman los resultados, esta metodología podría tener un impacto particularmente importante en pacientes pediátricos, al reducir la carga de inmunosupresión de por vida y la necesidad de futuros trasplantes, mejorando su calidad de vida y optimizando la disponibilidad de órganos.
Esta metodología podría tener un impacto especialmente relevante en pacientes pediátricos, además de liberar órganos para otros pacientes en lista de espera.
El doctor Pérez Martínez informa que se encuentra en curso un ensayo clínico de Fase I para evaluar la viabilidad y seguridad de este procedimiento en otros diez pacientes. También se está trabajando en la capacitación de personal técnico para que este procedimiento pueda integrarse como una práctica clínica rutinaria en el futuro. Destaca el agradecimiento a los coordinadores de trasplante de los hospitales y a las familias de los donantes por su colaboración, al permitir no solo la donación de órganos sino también de médula ósea.
Francisco Hernández-Oliveros ha expresado su visión sobre el futuro de la inmunosupresión, indicando que actualmente la dependencia de la industria farmacéutica prevalece sin desarrollos significativos en los últimos 20 o 30 años. Propone una orientación hacia terapias personalizadas elaboradas en el ámbito hospitalario, en contraste con productos comerciales estandarizados, anticipando que en dos décadas el enfoque actual podría ser reconsiderado.
Beatriz Domínguez-Gil enfatiza la necesidad de un progreso gradual y una evaluación rigurosa de la seguridad de la estrategia, que demandará un despliegue logístico considerable en la fase de recolección de órganos. La ONT planea una transición hacia un ensayo multicéntrico, con el fin de extender esta terapia al mayor número posible de receptores en España, previendo que podría modificar significativamente los resultados de los trasplantes. Pérez Martínez concluye que la investigación está en sus fases iniciales y que el objetivo es hacer que esta terapia sea accesible de manera más amplia.
